Actas IX Católicos y Vida Pública | Conflicto, Reconciliación y Hermandad

100 actas del ix congreso católicos y vida pública identificando cuál era el problema y la amenaza de la minería. De pronto, en lugar de haber una persona en la plaza, había más personas participando. Y esta ciencia, cultura y comunidad es la ecuación de trabajo social de Casa Pueblo después del primer tropiezo, en adelante todo lo que hacemos es así. Tomaría quince años transformar esa realidad. De esa plaza vacía, quince años después, conmemoramos el centenario de la bandera puertorriqueña en la plaza central celebrando el cambio de política pública prohibiendo la minería en Puerto Rico: una victoria comunitaria que cambió la política minera. Había existido un consenso para explotar la minería, unos querían explotarla para la república de Puerto Rico; otros querían explotarla para la estadidad y vender al país para que fuera el estado, no sé, cincuenta y dos ahora; otros porque no les importaba que los explotaran en la colonia. Había consenso sobre la explotación, así que eso explica un poco por qué había una sola persona en la plaza, porque todo el mundo está en un partido o todo el mundo quiere estar en un partido y está dividido. Eso es lo que no nos permite ponernos de acuerdo. Hasta que uno decide que hay que defender los bosques, que hay que defender las aguas, que hay que impulsar modelos de desarrollo horizontal para el beneficio, no de un sector ideológico, sino de uno con conciencia ecológica. Es de ahí que, años más tarde, tuvimos que enfrentar otra propuesta muy destructiva. Proponían hacer un gasoducto en el 2010 que iba a atravesar la Cordillera Central, los bosques, le pasaría por encima a los 234 cuerpos de agua y entonces llegaría al humedal del norte y seguiría corriendo hasta llegar a la otra esquina del país. Una propuesta corrupta, ambientalmente nociva, iba a comprometer a treinta tres especies en peligro de extinción y esto lleva a uno a pensar: “No voy a usar la palabra que pienso, pero qué rayos están pensando estas personas que toman decisiones en un desarrollo que dice que la agenda energética tiene que estar por encima del derecho de treinta y tres especies en peligro de extinción” y van el domingo a la iglesia y rezan u oran y dicen: “sí a la creación de Dios” y de pronto van y firman un documento que dice que van a pasar un tubo por encima de todas esas especies y que desaparezcan del planeta. Es una conducta tan antiética e irresponsable. Si son creyentes, yo no sé qué pensará Dios de personas así. Es inconcebible. Entonces, volvimos a utilizar ciencia, cultura y comunidad en lugar de una persona y esta vez fueron diez mil personas, y luego fueron treinta mil, y hubo una voluntad de ciencia, cultura y comunidad, hubo una voluntad de pueblo que le

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