La lucha por la dignidad: el caso de Vieques Mons. Álvaro Corrada del Río obispo emérito de la Diócesis de Mayagüez Buenas tardes a todos en este tiempo de la Pascua del Señor. Comienzo con la cita de san Mateo en el capítulo 28, versos 18 al 20: “Todo poder se me ha dado en el cielo y en la tierra, vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Nueva del Evangelio”. Y esto es lo que la Iglesia en sus enseñanzas y en su testimonio da al mundo entero. Esto es lo que nos acerca al tema de Vieques con Fratelli tutti. Realmente la carta del santo padre, el papa Francisco, nos lleva a ver, en el conflicto, los temas de reconciliación, solidaridad y hermandad. Nosotros en Puerto Rico hemos tenido varios momentos donde el conflicto ha surgido, sin embargo, se ha visto solidaridad, se ha visto reconciliación. Justamente ese es el caso de la salida de la Marina de los Estados Unidos de América de la isla de Vieques, que fue parte de mi testimonio como obispo encargado de la parroquia de la Inmaculada Concepción en la isla de Vieques. Un conflicto que me llevó a ser testigo y a dar testimonio ante el mundo, ante la Iglesia y ante Dios de esa solidaridad en medio del conflicto. Vamos a comenzar un poco con Vieques. El protagonista de todo este evento afortunadamente son los viequenses y esto nos enseña que toda persona es sagrada para Dios y el derecho de la persona es inalienable. Esto ha penetrado a través de los tiempos en el conocimiento de las leyes internacionales y de la cultura puertorriqueña en particular. También, un punto un poco más nebuloso, más difícil de entender es que cada persona tiene la misión de crear un espacio sagrado a su alrededor para los demás, con los demás. Desde los puntos teológicos y espirituales es que yo me moví en Vieques.
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