Yo soy cristiano: Identidad, misíon y testimonio ¿Quién soy? ¿Por qué lo soy? ¿Cómo lo vivo?

39 yo soy cristiano: identidad, misión y testimonio subyacente casi formulada en forma de tesis, se divide en dos partes: una primera dedicada al desafío antropológico de la cuestión del gender ; y otra segunda con una propuesta de la antropología cristiana que incide en las dimensiones interpersonal, corpórea, cultural- temporal y trascendente. Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de identidad sexual nos estamos refiriendo a la naturaleza corpórea y a la cultura social. Esta, engloba términos y procesos como socialización y educación. A partir de la teoría feminista, influida por Freud y con una mezcla en la que intervienen también el marxismo y la filosofía constructivista, nos encontramos con que el gender , la teoría de género, propugna el predominio de la cultura social sobre la naturaleza corpórea hasta la extinción de esta última. La identidad sexual ya no guarda relación con el sexo biológico, masculino o femenino, –naturaleza–, sino con otras referencias. El género sexual no viene dado por la naturaleza, sino que es construido socioculturalmente. Por cierto, la familia, entendida como el “vínculo de los vínculos”, el vínculo de dos sexos, hombre y mujer, y el vínculo de dos generaciones, entre el hombre y la mujer y entre estos y los hijos de estos, salta por los aires en las formas más evolucionadas de la gender theory . La nueva familia se construye sobre la ausencia de diferencia sexual, masculina o femenina, y de la efectiva generación por parte de los padres. Existe una evolución en las teorías de género que hay que tener en cuenta. Comenzó, desde un feminismo primario, reivindicando la paridad de géneros, la igualdad. Después dio un paso más hacia la construcción del “género”. El siguiente momento fue la “deconstrucción” de lo construido, y por último estamos en el proceso de individuación. Es decir, de lo que decía Simone de Beauvoir, “mujer no se nace; se hace”, pasando por la abolición del género, su subversión desde la teoría del queer (extraño, extravagante) y el vagar nómada entre los géneros, hasta llegar al cyborg del horizonte trashumanista y posthumanista. Las páginas sobre la respuesta cristiana y eclesial a la teoría del género apuntan algunas perspectivas interesantes que deben darnos que pensar. Y en esas estamos. Vivimos en la época del retorno de las emociones y de las pasiones. Se trata de una auténtica moda intelectual. Vivimos entregados a los

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