Cristianos en salida, santos del presente

25 cristianos en salida, santos del presente la aportación del jesuita brasileño Henrique de Lima Vaz con su “iglesia fuente” e “iglesia reflejo”. Methol Ferré, que es el gran referente del pensamiento social e históricodel papa, fiel a la enseñanzadeJacquesMaritain, considerabaque cierta corriente neoescolástica de retorno a la edad media, medievalista, muy extendida en los medios católicos de España, de inicios y mediados del siglo XX, introducía una dialéctica de división en la Iglesia más que contribuía a una adecuada respuesta a los retos de la modernidad. Dialéctica y mística , título del libro del M. Borghessi, son las dos palabras que sintetiza, a juicio de nuestro autor, el pensamiento de Bergoglio. El pensamiento de Francisco está volcado en la reconciliación, en la superación de los contrarios, –el todo y la parte, lo universal y lo particular, la fe y la justicia–. Una filosofía calificada como “dialéctica polar”, “de polaridad dinámica” que explica las actuaciones y el magisterio del pontífice. El universo intelectual del papa está destinado, por tanto, a convertir la Iglesia en la única realidad que se propone la reconciliación, en un momento en el que, por el fracaso de determinadas formas de lo global, vuelven los grandes contrastes. Y para asegurar el futuro, quizá debamos pensar en superar esta época de tribulaciones con las recetas del papa Francisco, que son las recetas que ha aplicado en su historia. Navidad de 1987. El padre JorgeMario Bergoglio acababa de regresar de la LXVI Congregación General de la Compañía de Jesús. La Provincia Argentina le había designado “procurador”. Su presencia en Roma, lo que allí se debatió, y la situación de la Compañía, tanto en América como en el mundo, y también la de la Iglesia, hicieron que el P. Bergoglio llevara a su meditación las siete cartas que los padres generales Lorenzo Ricci y Jan Roothaan escribieran entre 1758 y 1773, el primero, y en 1831 el segundo. El contexto histórico estaba claro: la Compañía de Jesús había sido disuelta con el breve apostólico Dominus ac Redemptor del papa Clemente XIV el 21 de julio de 1773. Ese momento de la historia produjo un profundo desgarro en la vida de no pocos jesuitas. Algunos de ellos, incluso, sufrieron hasta morir. ¿Cómo era posible que el mismo papa, con quien estaban profundamente ligados, hubiera decretado su disolución

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