Cristianos en salida, santos del presente

30 actas del vii congreso católicos y vida pública toda actividad humana requiere coordinación y división de trabajo; para eso también se necesita la jerarquía. Pero la institución, liderada por el clero, sirve al pueblo de Dios, no al revés. Los pastores sirven al pueblo de Dios, lavan sus pies. ¿Y de dónde viene esa igualdad de dignidad? Por el hecho de que Dios ya está presente en su pueblo. Para la tarea de la evangelización y la misión, el Espíritu Santo distribuye dones y gracia entre los fieles de todos los niveles, para la misión, sí, pero también para el discernimiento mismo de la Iglesia. Como dice el cap. 12 de Lumen Gentium , en frases muchas veces repetidas por el papa, el pueblo de Dios es infalible in credendo , o sea que el Espíritu se manifiesta en el cuerpo entero, a través del discernimiento de los obispos y los que están por debajo de ellos. El clericalismo representa la violación radical de esta naturaleza sinodal. Supone que los pastores no sirven al pueblo, sino que el pueblo les sirve a ellos, y ellos se sirven del pueblo. El clericalismo reemplaza el concepto evangélico de ministerium , o sea poder para el servicio, con potestas , poder sobre, derecho sobre . Y de esamentalidad, esa deformación, muy presente en el modelo imperial-papa que tanto dominaba en la Iglesia por muchos siglos, fluye el ejercicio abusivo del poder, de la conciencia, y actos propiamente abusivos entre ellos: actos de abuso sexual, pero también el ningunear a las víctimas, el encubrimiento y otros. Por eso, al elegir la sinodalidad como modo de producir la conversión (de una Iglesia clericalista a una Iglesia pastoral) Francisco está poniendo su fe en la presencia de Dios en su pueblo como mecanismo de la conversión de la institución. La escucha mutua de pastores y pueblo (que incluye a los laicos, los expertos y las víctimas) abre un espacio para la reforma de las relaciones internas. Está claro para el papa que el método piramidal, más bien típico de las corporaciones, produce lo que Evangelii Gaudium 95 describe como “un funcionalismo empresarial, cargado de estadísticas, planificaciones y evaluaciones, donde el principal beneficiario no es el Pueblo de Dios sino la Iglesia como organización.” O sea, el funcionalismo pone a la institución en el centro, y no a Cristo y al pueblo de Dios, y de esa manera acentúa el clericalismo que es la base del problema. De ahí que el intento de resolver el reto del abuso clerical sexual a través del funcionalismo no haga más que acentuar el problema que está en la base de la crisis misma. Esto no significa que las normas y los protocolos y las medidas judiciales

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