Declaración conclusiva del X Congreso Católicos y Vida Pública Reconocemos que vivimos un tiempo de cambio en el que se ha impuesto la bruma en la historia. Un tiempo de consensos débiles, de mutaciones estructurales y antropológicas que ponen en duda la propia dignidad de toda persona y que ha provocado, además, un intenso debate de reivindicaciones ideológicas y de derechos. Esta crisis afecta directamente a la verdad sobre el ser humano y su libertad que se quieren imponer como nuevas energías ideológicas de nuestro tiempo y que generan descarte, exclusión y vulnerabilidad de tantas personas, afectando la convivencia, social, política, económica e incluso religiosa. Reconocemos el testimonio de la verdad que representa el cristianismo en la historia y en la misión y coherencia de vida que exige de nosotros los cristianos en un momento de disolución de la verdad, de fake news y de infopolución de la posverdad, el transhumanismo y la cultura de cancelación del emotivismo y relativismo y de las nuevas realidades virtuales. Estas atentan contra la búsqueda del bien común en una sociedad que sea realmente justa y pueda vivir en armonía y paz. Escuchamos así la voz del papa Francisco y su denuncia profética ante estas realidades. Con él queremos reconocer y proclamar que la verdad consiste en la revelación de Dios mismo y de su amor infinito manifestado en la internación de su hijo Jesucristo y, ese mismo Dios, ha salido a nuestro encuentro. Él ha puesto, en cada uno de nosotros, un proyecto de vida. Al descubrirlo, encontramos nuestra propia verdad y, en su realización, somos verdaderamente libres.
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