Actas X Católicos y Vida Pública | Hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos

26 actas del x congreso católicos y vida pública la respuesta a lo políticamente correcto es una batalla cultural Hace tiempo que Gertrude Himmelfarb escribió que la cosmovisión progresista ejerce una evidente hegemonía en los medios de comunicación, en las universidades, en el cine y la literatura, en las escuelas, hasta el punto de merecer la calificación de “cultura dominante”. La contracultura liberacionista de los 60 ha pasado a convertirse en la ortodoxia, en la doctrina oficial del establishment bienpensante y políticamente correcto. Esa contracultura devenida en cultura oficial se ve contestada (cada vez más enérgica y articuladamente, al menos en EE.UU.) por una “cultura disidente”. El dominio del paradigma progresista tiene lugar, no tanto en el terreno de los hechos, como en el del imaginario social y las ideas públicamente aceptables. No es tanto que ya nadie se case, tenga hijos, vaya a misa u observe una actitud sexual morigerada, como que los que viven con arreglo a valores tradicionales lo hacen de manera casi vergonzante, con complejo de inferioridad cultural, sin ser capaces —en muchos casos— de defender articuladamente los principios que subyacen a esa forma de vida … Muchas personas en la sociedad actual llevan una vida objetivamente “tradicional” (son esposos fieles, amantes padres de familia, etc.), pero no tienen un discurso conservador. En el período de la Transición política, —y ahora estamos o en su defensa, por un lado, o en su deconstrucción, por otro— se asentó un “status quo” cultural, no solo político. Ahí se generalizó lo que se ha denominado la hegemonía cultural de la izquierda en España. Una hegemonía patente en los productos culturales de consumo masivo, novela, teatro, cine, series de ficción cuando llegaron... No tanto en determinados ámbitos de la educación. Y este es un problema, las identificaciones de modelos educativos con propuestas ideológicas —público-izquierdas; concertado—derechas. La propuesta cristiana, por no decir solo la Iglesia, que contribuyó decisivamente a las transiciones conceptuales y culturales, desde lo específico de la transición religiosa del Vaticano II, perdió el protagonismo en el ámbito cultural. No en el mediático, ni en el educativo. Se produjo una disfunción dado que se rompió la cadena de transmisión entre la fuente educativa, también la universitaria, con

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