31 hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos ¿Qué es lo que me preocupa en el ahora también en este debate sobre los intelectuales católicos y su influencia en nuestra sociedad? El retorno de los dioses fuertes título de un libro reciente de R. Reno que analiza lo que denomina el consenso fuerte posterior a la Segunda Guerra Mundial. “Las dolencias —escribe Reno— que hoy aquejan a la vida pública son reflejo de una crisis del consenso de la posguerra de los dioses débiles de la apertura y el debilitamiento, y no de la crisis del liberalismo, la modernidad y Occidente”, dice nuestro autor. ¿Quiénes son los autores sobre los que se han construido las bases operativas, políticas, sociales, culturales, sobre las que estamos asentados? Cito a algunos, Karl Popper, Hegel, Marx, J. Rawls, Hayek, M. Weber, Milton Friedman, Derrida, Foucault, Vattimo, R. Rorty… No vivimos en una crisis en el sistema. Vivimos en una crisis del sistema. Lo dijo Albert Camus, “hoy nuestra patria común es el desastre”. Más que buscar la verdad, de lo que se trata ahora es de producir significados, narrativas, relatos, que diría un postmoderno. ¿El desastre de civilización que se generó entre 1914 y 1945 nos trajo un “destino antimetafísico”? Permítaseme una serie de afirmaciones en clave de preguntas: ¿El debilitamiento ha sido la trayectoria de Occidente después de las guerras mundiales? ¿El consenso de la postguerra se ha traducido en una serie de dogmas aperturistas? ¿El debilitamiento del ser se ha convertido en una forma de pensar obligatoria? ¿La cultura política de Occidente se ha vuelto políticamente inerte, quedando reducida a la gestión tecnocrática? ¿La amenaza que nos acecha es elegir entre las consecuencias últimas de la disolución, la personalidad terapéutica, o la imposición, como efecto de esa disolución, de una reacción autoritaria? Lo paradójico es que ese reino del debilitamiento nos ha traído unos dioses fuertes como reacción: el nacionalismo y el populismo. Unos dioses cuya naturaleza no es el amor, sino el poder, la dominación del ser personal a través de los deseos. Por tanto, ¿todo lo que es fuerte, amores fuertes y verdades fuertes, en la vida personal —matrimonio y familia— en la vida pública, en la vida religiosa, conduce, según los pensadores del consenso, a la opresión, a la falta de libertad y de prosperidad? El reino de los amores la verdad en tiempos de turbulencias
RkJQdWJsaXNoZXIy Mjg1NTM0OA==