Actas X Católicos y Vida Pública | Hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos

30 actas del x congreso católicos y vida pública Reivindicar la importancia del lenguaje, por entrelazar otra vez significantes y significados, por mostrar respeto de nuevo por el valor de las palabras. Un proyecto que destacara la importancia de los principios de coherencia y de contradicción, que defendiera la institucionalidad democrática, que se proyectara sobre esquemas de cooperación transversal entre diferentes, partiendo de valores de aceptación del otro y no de peligrosas estrategias de polarización electoral extrema. Plantear estas cuestiones subyacentes a nuestro debate incide adentrarme en las procelosas aguas de la Ilustración. ¿Acaso lo que se ha puesto sobre la mesa no es una especie de Réquiem sobre lo que escribía MacIntyre no hace mucho? Nótese, pues, que aquello en lo que la Ilustración y sus herederos han fracasado no es en su incapacidad para proveernos de principios y valores morales justificables y consensuados. El fracaso de esas instituciones modernas han sido la encarnación de las mayores esperanzas sociales y políticas de la Ilustración es bastante sorprendente. Y tales instituciones han fracasado según los criterios de la propia Ilustración, puesto que no proporcionan —de hecho lo hacen imposible— los tipos de lectura, conversación y discusión públicas institucionalizadas necesarios para la práctica eficaz del pensamiento racional precisamente acerca de los principios y decisiones referentes a las respuestas a cuestiones tales como: “¿cómo ha de valorarse a la vida humana? o ¿qué responsabilidad se exige de nosotros en nuestras relaciones sociales?”. Tengamos en cuenta que cuando nos obligamos a traducir el lenguaje religioso en la esfera de la razón pública estamos asumiendo los principios anteriormente citados, y no ponerlos en duda es una confirmación de su validez acrítica, al tiempo que estamos confirmando lo que nos han dicho que confirmemos. Una modernidad “que se ha vuelto reflexiva” levanta acta de que el proceso de secularización no solo ha disuelto el mundo de la fe, sino que también ha consumido el a priori teológico que está detrás de las certezas de la razón moderna. La secularización ha erosionado conjuntamente la fe y la razón. Aquí encuentra su razón de ser la reducción spengleriana de Occidente a sus propios límites. Frente a ello se abre la posibilidad de repensar el marco de las libertades modernas y la autonomía del sujeto.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mjg1NTM0OA==