Entre la posibilidad y la utopía S.E.R. Mons. Ángel Luis Ríos Matos obispo de la diócesis de Mayagüez y presidente de la Junta de Síndicos de la PUCPR No quiero acercarme a ustedes como perito en tema alguno. No quiero acercarme como intelectual, que no lo soy, ni como académico, pues tampoco lo soy, ni como especialista de materia alguna, que tampoco lo soy. Al aceptar la invitación que me hacen los organizadores del Congreso para dialogar con ustedes, lo quiero hacer como creyente. Me acerco, por tanto, a ustedes como sacerdote de treinta y seis años de ordenado, trabajando con la gente en las parroquias. Deseo que me reciban como pastor de una porción del pueblo de Dios, la que milita en la diócesis de Mayagüez. Pastor, porque, en palabras del apóstol Pablo: “[...]el Señor, últimamente, como un aborto, también se me ha aparecido a mí… pues yo soy de los últimos sucesores de los apóstoles: indigno por mis pecados del nombre de sucesor de los apóstoles, pero, por la gracia de Dios soy lo que soy.”1 Para este corto diálogo, parto, por tanto, desde mi realidad, desde lo que soy, persona humana, creyente, sacerdote, pastor. el reclamo de la iglesia: ¿qué es el hombre? Conocer qué es el hombre ha sido un reclamo permanente de la Iglesia, reclamo que, desde siempre, ha hecho a los pensadores y a los forjadores del mundo educativo y pastoral. Se trata de tener claridad de qué y quién es el hombre, de formular una correcta antropología que nos permita partir de la realidad de lo que somos, para hablar de manera correcta, de nosotros mismos. 1 1 Cor. 15, 8-10
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