84 actas del x congreso católicos y vida pública Este reclamo ya aparece en los Salmos: Señor, Dios nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado. ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él; el ser humano, para darle poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies. Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas sobre las aguas. Señor dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!2 Ese ser humano, creado por Dios, aparece en el Antiguo Testamento como creatura a imagen de Dios, libre, consciente y pensante, señor de la creación, heterosexual, dotado por voluntad divina de dones naturales, preternaturales y sobrenaturales que le permitan conocer las cosas y vivir en armonía con ellas y, al mismo tiempo, conocer a Dios y vivir feliz en su presencia.3 Es este el ser humano que luego, la propia Palabra de Dios nos presenta como un ser caído en el pecado, con su naturaleza resquebrajada y caído en la desgracia de la muerte,4 pero con la promesa divina del rescate, de su restauración.5 Esta promesa del protoevangelio nos conduce a descubrir al hombre, en el Nuevo Testamento, como sujeto de la redención en Cristo, llamado por Cristo al reencuentro con su Padre Dios. Es precisamente en Cristo, Verbo Encarnado, en quien encuentra el ser humano su modelo. Al respecto, nos dirá el Concilio Vaticano II: “En realidad, el misterio del hombre no se aclara de verdad sino en el misterio del Verbo Encarnado”.6 Cristo mira al hombre como un ser libre. Nos dice: “Si se mantienen en mí serán verdaderamente mis discípulos y conocerán la verdad y la verdad los hará libres[… ]Si pues el Hijo de Dios les da la libertad, serán verdaderamente libres”.7 (Jn. 8, 31.36). Jesús es 2 Salmo 8, 4-9 3 Cfr. Gn. 1, 26-28; CIgC 41-49 4 Cfr. Gn. 3 5 Cfr. Protoevangelio en Gn. 3,15 6 GS 22 7 Jn 8, 31.36
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