Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

14 actas del xi congreso católicos y vida pública El sembrador es Jesús. Notamos que, con esta imagen, Él se presenta como uno que no se impone, sino que se propone; no nos atrae conquistándonos, sino donándose: echa la semilla. Él esparce con paciencia y generosidad su Palabra, que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto. ¿Y cómo puede dar fruto? Si nosotros lo acogemos. Esa acogida, ese encuentro con la semilla, da fruto cuando somos capaces de testimoniarlo y, con ese testimonio, demostrar al mundo la fuerza de su amor y su Evangelio. Cuando al ver cómo somos, cómo nos comportamos y cómo vivimos, somos capaces de despertar el mismo asombro de las primeras comunidades que llevaba a los judíos a exclamar: “¡Miren cuánto se aman!” Por eso nos exhorta el apóstol Juan: “Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones. Nuestras acciones demostrarán que pertenecemos a la verdad, entonces estaremos confiados cuando estemos delante de Dios”. (I Jn 3:18-19). La experiencia cristiana vive del testimonio de lo que se cree, no solo de su conocimiento; si no de las acciones concretas que provoca en nosotros y cómo fundamenta nuestra vida y nuestra respuesta al entorno en que vivimos en todas sus dimensiones. Volviendo a la homilía de la Epifanía de 2019, escuchemos nuevamente a Francisco: No basta saber dónde nació Jesús, como los escribas, si no alcanzamos ese dónde. No basta saber, como Herodes, que Jesús nació si no lo encontramos. Cuando su dónde se convierte en nuestro dónde, su cuándo en nuestro cuándo, su persona en nuestra vida, entonces las profecías se cumplen en nosotros. Entonces Jesús nace dentro y se convierte en un Dios vivo para mí. Ese testimonio, sin embargo, no puede ser proselitismo ni imposición, sino un diálogo verdadero con la cultura, la ciencia, el derecho, la economía, la política, la sociología, la filosofía, en fin, con cada rama e institución del pensamiento, la conducta y la vida humana. Ante estas el testimonio se convertirá en fuerza de atracción, hasta su punto gravitacional, Jesucristo mismo. Así nos lo recordaba el papa en la canonización de san José de Anchieta, jesuita, evangelizador del Brasil:

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