Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

Actas del XI Congreso La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

LA PROPUESTA CRISTIANA ANTE LOS DESAFÍOS DE UN MUNDO CAMBIANTE Actas del XI Congreso Católicos y Vida Pública

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE PUERTO RICO 2024 LA PROPUESTA CRISTIANA ANTE LOS DESAFÍOS DE UN MUNDO CAMBIANTE Actas del XI Congreso Católicos y Vida Pública

El material publicado en este libro no puede ser reproducido o transmitido en ninguna forma, medio o formato, total ni parcialmente, sin la autorización escrita del editor y autores. La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Actas del XI Congreso Católicos y Vida Pública Primera Edición 2024 © Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico 2250 Boulevard Luis A. Ferré Aguayo, Suite 557 Ponce, Puerto Rico 00717-9997 Teléfono: 787.841.2000 publicaciones.pucpr.edu Edición Profa. Olga Bizoso Muñoz Prensa y Comunicaciones, PUCPR Diagramación: Carlos Javier Santos Velázquez coordinador de Publicaciones, PUCPR Diseño de cubierta: José González Sotomayor diseñador gráfico institucional, PUCPR Impreso en Puerto Rico / Printed in Puerto Rico ISBN: 978-1-970009-50-7

Tabla de Contenido Mensaje del presidente de la PUCPR Dr. Jorge Iván Vélez Arocho ..........................................................................9 Introducción Lcdo. José A. Frontera Agenjo.....................................................................13 Conferencia de apertura: Un cambio de época, no una época de cambios: diez años de respuestas del papa Francisco Dr. José Francisco Serrano Oceja.................................................................19 Humano, Demasiado Humano. En defensa de la antropología filosófica Dr. Antonio Ramos Díaz..............................................................................35 La corrección política: el gran desafío actual al cristianismo Dr. Rafael Sánchez Saus..............................................................................49 El derecho y la tradición judeocristiana Dr. Jaime Rossell Granados.........................................................................61 El nuevo paradigma ecológico socioambiental como misión de los católicos en la vida pública hoy Dra. Emilce Cuda.........................................................................................81

8 actas del xi congreso católicos y vida pública “¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!” Pbro. Ronny Humberto Solano Fallas..........................................................89 La educación católica: entre la tradición y la innovación Dra. Isabel Gil...........................................................................................117 Bien Común y Economía Cristiana Dr. Enrique Lluch Frechina........................................................................129 Relación entre ciencia y cristianismo Rev. David A. Brown, sj.............................................................................157 Declaración conclusiva del XI Congreso Católicos y Vida Pública. ....... 171 Datos de los conferenciantes. ................................................................. 177

Mensaje del presidente de la PUCPR Dr. Jorge Iván Vélez Arocho Muy queridos hermanos y hermanas. Bienvenidos a la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Tal parece que fue ayer que tuvimos el precongreso Católicos y Vida Pública hace doce años, como preparación a la celebración de un primer congreso. El primer Congreso se realizó con el apoyo y acompañamiento de la Universidad CEU San Pablo y del Dr. José Francisco Serrano Oceja, quien ofreció la conferencia inaugural en esa ocasión y así lo ha hecho en cada Congreso. Hoy también está con nosotros para inaugurar este onceavo Congreso. A Paco, muchas gracias por su sostenida guía a lo largo de esta importante jornada académica y eclesial. En esta ocasión volveremos a escuchar a amigas y a amigos que, durante estos años, nos han acompañado con importantes reflexiones, tales como el Dr. Jaime Rossell y el Dr. Enrique San Miguel. Católicos y Vida Pública este año recibe con profundo agradecimiento y alegría a nuevos amigos y amigas que generosamente han venido al Congreso de distantes lugares y otros estarán a través del Internet desde Roma, España, Costa Rica, Estados Unidos y Portugal. También, tendremos la oportunidad de escuchar al Dr. Antonio Ramos, director de nuestro Departamento de Filosofía y Teología. Agradecemos y felicitamos a todas las personas que participan de este Congreso presencialmente y a través del Internet. Este año nuestra Universidad celebra su aniversario 75; este XI Congreso se enmarca en esa celebración y de nuevo lo hacemos desde nuestra identidad y misión. La constitución apostólica Ex Corde Ecclesiae en el numeral 4 nos dice:

10 actas del xi congreso católicos y vida pública Es un honor y una responsabilidad de la Universidad Católica consagrarse sin reservas a la causa de la verdad. Es ésta su manera de servir, al mismo tiempo, a la dignidad del hombre y a la causa de la Iglesia, que tiene «la íntima convicción de que la verdad es su verdadera aliada ... y que el saber y la razón son fieles servidores de la fe». Sin descuidar en modo alguno la adquisición de conocimientos útiles, la Universidad Católica se distingue por su libre búsqueda de toda la verdad acerca de la naturaleza, del hombre y de Dios. Nuestra época, en efecto, tiene necesidad urgente de esta forma de servicio desinteresado que es el de proclamar el sentido de la verdad, valor fundamental sin el cual desaparecen la libertad, la justicia y la dignidad del hombre. Por una especie de humanismo universal, la Universidad Católica se dedica por entero a la búsqueda de todos los aspectos de la verdad en sus relaciones esenciales con la Verdad suprema, que es Dios. Cada uno de los Congresos, y este no es una excepción, busca “proclamar el sentido de la verdad” frente a los formidables desafíos a los cuales nos enfrentamos como sociedad. Por eso, el lema de este Congreso es “Propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio” … y la propuesta cristiana se enmarca en la proclamación del sentido de la verdad. Como les decía el año pasado a los ponentes, ustedes son discípulos misioneros de una Iglesia en salida que han venido a nuestro Congreso a compartir su experiencia cristiana, su experiencia católica, su testimonio de vida del Dios que ha salido a su encuentro en la vida ordinaria. Ustedes, se han encontrado con el Dios fiel que se hace presente en nuestra historia y nos traen su aliento. El año pasado escogimos el lema “Hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos”. Les comparto que esa siembra del décimo Congreso, al igual que la de los otros, ha rendido excelentes frutos durante el año 2022 tales como libros, conversatorios, foros, grupos de trabajo y otras propuestas que han tenido eco, no solo en Puerto Rico, también en otros países donde nuestra Universidad se hace presente.

11 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Cada una de estas acciones de educación, investigación y diseminación han estado enmarcadas en la convocatoria de san Juan Pablo II en el numeral 32 de Ex Corde Ecclesiae La Universidad Católica, como cualquier otra Universidad, está inmersa en la sociedad humana. Para llevar a cabo su servicio a la Iglesia está llamada —siempre en el ámbito de su competencia— a ser instrumento cada vez más eficaz de progreso cultural tanto para las personas como para la sociedad. Los congresos Católicos y Vida Pública en nuestra Universidad han fertilizado nuestra agenda de investigación para hacer realidad lo que nos plantea Ex Corde Ecclesiae en el numeral 32: Sus actividades de investigación incluirán, por tanto, el estudio de los graves problemas contemporáneos, tales como, la dignidad de la vida humana, la promoción de la justicia para todos, la calidad de vida personal y familiar, la protección de la naturaleza, la búsqueda de la paz y de la estabilidad política, una distribución más equitativa de los recursos del mundo y un nuevo ordenamiento económico y político que sirva mejor a la comunidad humana a nivel nacional e internacional. La investigación universitaria se deberá orientar a estudiar en profundidad las raíces y las causas de los graves problemas de nuestro tiempo, prestando especial atención a sus dimensiones éticas y religiosas. Agradezco en nombre de toda nuestra comunidad universitaria la presencia de ustedes hoy en este encuentro. Católicos y Vida Pública es, de nuevo, una convocatoria para discernir los retos y recibir de parte de la Iglesia el envío a la misión de realizar la propuesta cristiana. El papa Francisco se refirió a esta misión de la siguiente manera: [...] antes de enviar a los discípulos en misión, Cristo —dice el Evangelio— les “llamó”. El anuncio nace del encuentro con el Señor; toda actividad cristiana, sobre todo la misión, empieza ahí. Testimoniarlo, de hecho, significa irradiarlo; pero, si no recibimos su luz, estaremos apagados; si no lo frecuentamos, nos llevaremos a nosotros mismos en vez de a Él, y todo será en vano. Por tanto, puede llevar el Evangelio de Jesús solo quien está con Él. Pero, igualmente, no hay que estar sin ir. De hecho, seguir a Cristo mensaje del presidente de la pucpr

12 actas del xi congreso católicos y vida pública no es un hecho intimista: sin anuncio, sin servicio, sin misión la relación con Él no crece. Notamos que en el Evangelio el Señor envía a los discípulos antes de haber completado su preparación: pocos después de haberles llamado, ¡ya les envía! Esto significa que la experiencia de la misión forma parte de la formación. Recordemos entonces estos dos momentos constitutivos para todo discípulo: estar e ir. ¡Bienvenidos!

Introducción Lcdo. José A. Frontera Agenjo vicepresidente de Asuntos Administrativos de la PUCPR Bienvenidos al XI Congreso Católicos y Vida Pública. Por los pasados once años, la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico nos ha regalado este espacio privilegiado para reflexionar sobre la vida y el testimonio cristiano en lo cotidiano de nuestra vida personal, familiar, comunitaria, profesional y eclesial. Particularmente, para la promoción de un laicado responsable, no solo al interior de la práctica espiritual o religiosa, sino, sobre todo y como respuesta a ella, una acción activa y eficaz en la construcción del reino de Dios en todos los ámbitos y en todos los espacios en los que nos movemos y podemos incidir. Ante los retos y desafíos que se nos presentan cada día cómo seguir siendo “sal y luz”, anunciando a Jesucristo que, encarnado en nuestra humanidad, nos sigue redimiendo cada día, y cuenta con cada uno de nosotros para seguir escribiendo la historia de la salvación en nuestro tiempo y realidad. Por eso, el lema de este año: “La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio”. El papa Francisco ha insistido reiteradamente en que, el cristianismo se propone, no se impone. Esa misma es la lógica de Dios cuando sale a nuestro encuentro. Así lo describe en su homilía del 6 de enero de 2019, refiriéndose a cómo Dios se manifiesta a los Magos, desde la sencillez de Belén, en contraposición a la ostentación de Herodes y su palacio: “Dios se propone, no se impone; ilumina, pero no deslumbra.” O como ya nos había dicho en el Ángelus del 16 de julio de 2017, reflexionando sobre la parábola del Sembrador:

14 actas del xi congreso católicos y vida pública El sembrador es Jesús. Notamos que, con esta imagen, Él se presenta como uno que no se impone, sino que se propone; no nos atrae conquistándonos, sino donándose: echa la semilla. Él esparce con paciencia y generosidad su Palabra, que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto. ¿Y cómo puede dar fruto? Si nosotros lo acogemos. Esa acogida, ese encuentro con la semilla, da fruto cuando somos capaces de testimoniarlo y, con ese testimonio, demostrar al mundo la fuerza de su amor y su Evangelio. Cuando al ver cómo somos, cómo nos comportamos y cómo vivimos, somos capaces de despertar el mismo asombro de las primeras comunidades que llevaba a los judíos a exclamar: “¡Miren cuánto se aman!” Por eso nos exhorta el apóstol Juan: “Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones. Nuestras acciones demostrarán que pertenecemos a la verdad, entonces estaremos confiados cuando estemos delante de Dios”. (I Jn 3:18-19). La experiencia cristiana vive del testimonio de lo que se cree, no solo de su conocimiento; si no de las acciones concretas que provoca en nosotros y cómo fundamenta nuestra vida y nuestra respuesta al entorno en que vivimos en todas sus dimensiones. Volviendo a la homilía de la Epifanía de 2019, escuchemos nuevamente a Francisco: No basta saber dónde nació Jesús, como los escribas, si no alcanzamos ese dónde. No basta saber, como Herodes, que Jesús nació si no lo encontramos. Cuando su dónde se convierte en nuestro dónde, su cuándo en nuestro cuándo, su persona en nuestra vida, entonces las profecías se cumplen en nosotros. Entonces Jesús nace dentro y se convierte en un Dios vivo para mí. Ese testimonio, sin embargo, no puede ser proselitismo ni imposición, sino un diálogo verdadero con la cultura, la ciencia, el derecho, la economía, la política, la sociología, la filosofía, en fin, con cada rama e institución del pensamiento, la conducta y la vida humana. Ante estas el testimonio se convertirá en fuerza de atracción, hasta su punto gravitacional, Jesucristo mismo. Así nos lo recordaba el papa en la canonización de san José de Anchieta, jesuita, evangelizador del Brasil:

15 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio La alegría del encuentro con Jesucristo, esa que nos da tanto miedo asumir, es contagiosa y grita el anuncio y ahí crece la Iglesia. […] La Iglesia no crece por proselitismo, crece por atracción, la atracción testimonial de este gozo que anuncia a Jesucristo. Ese testimonio que nace de la alegría asumida y luego transformada en anuncio. Con ello, no podemos dejar de escuchar la exhortación del apóstol Pedro: “Estén siempre dispuestos a dar razones de su esperanza, con sencillez y mansedumbre, sabiendo que tienen la conciencia limpia por la rectitud de sus obras” (1Pe 3:15). ¿En qué se basa ese testimonio, cómo hacerlo realidad? ¿A qué nos enfrentamos, cuáles son sus raíces, cuáles son sus desafíos? Sobre eso tratan las conferencias que, a lo largo de estos dos días, estaremos compartiendo con el grupo de ponentes que tan generosamente ha aceptado acompañarnos. Desde ahora, agradezco a cada uno de ellos por ese acto que es, a su vez, su propio testimonio. El papa Francisco ha insistido desde el inicio de su pontificado, en línea con lo que ya anticipaba Benedicto XVI, en que no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época. Esta idea ya la advertía el Concilio Vaticano II y por ello su insistencia en nuevas claves de vida en la Iglesia y en su acción evangelizadora. A lo largo de estos diez años, Francisco ha matizado cómo debe asumirse esa realidad y este será el punto de partida en la conferencia de apertura que nos ofrecerá en unos minutos el Dr. José Francisco Serrano Oceja. Jesucristo vino a redefinir la clave antropológica sobre la que se concibe al ser humano, no solo somos criaturas, sino que somos hijos de Dios y hermanos entre nosotros, lo que comporta una dignidad particular. Este principio humanista, fundamento de la doctrina social de la Iglesia y de toda su acción evangelizadora, plantea interrogantes filosóficas y culturales sobre las cuales estará disertando el Dr. Antonio Ramos. El mundo actual nos presenta retos concretos a la verdad, a lo que se dice y cómo se dice y a una aparente y creciente lucha ideológica que ha generado el discurso de los políticamente correcto y la llamada cultura de cancelación. Hemos visto en días recientes cómo se introducción

16 actas del xi congreso católicos y vida pública identificaba a la Iglesia y a algunos de sus espacios internos como amenazas a esas nuevas visiones e incluso a la seguridad nacional en los Estados Unidos. Cómo se plantea la corrección política como desafío a la verdad, será el tema de la ponencia del Dr. Rafael Sánchez Saus. Una de las grandes aportaciones del cristianismo es su reivindicación de la libertad y de los derechos fundamentales que la dignidad humana exige. La libertad de creer y de pensar se presupone para la existencia de todas las demás. El Dr. Jaime Rossell expondrá sobre esa vinculación entre derecho y la tradición judeocristiana. Dentro de la propuesta del papa Francisco, la conciencia sobre el cuidado de la casa común, la conservación y uso adecuado de los recursos medioambientales reviste un valor de extrema importancia y por eso su propuesta de una ecología integral. Ese nuevo paradigma, como misión fundamental en la vida pública de los católicos, será el tema de la Dra. Emilce Cuda, quien se une a nosotros desde El Vaticano. No hay duda de que la fe y su testimonio comienzan desde la familia, en ella se nutre, crece y extiende. Esa traditio del legado cristiano y la necesidad de su defensa adecuada será abordada por el P. Ronny Solano Fallas. Cuatro áreas de retos particulares en ese diálogo, relación y convivencia de la fe, se ponen de manifiesto en la última fase del Congreso: educación, economía, ciencia y cultura. El primero de estos será expuesto por la Dra. Isabel Capeloa Gil, planteando la tensión entre tradición e innovación en el ámbito educativo, particularmente en la educación católica. Desde su primera encíclica Evangelii gaudium y, más recientemente, en Fratelli tutti y su viaje al continente africano, el papa Francisco ha estado insistiendo en la necesidad de un nuevo modelo económico, basado en el bien común y en la solidaridad, que responda a las inequidades estructurales del mercado y garantice para todos una vida digna y plena. Sobre esa visión del sistema económico nos hablará el Dr. Enrique Lluch Frechina.

17 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Siempre se nos presenta el diálogo ciencia y fe desde una perspectiva antagónica y casi como mutuamente excluyente. La larga tradición de la Iglesia en este aspecto demuestra la posibilidad y realidad de que no sea así. Desde el Observatorio Vaticano, contamos con la participación del Dr. David Brown, astrofísico y sacerdote jesuita. Finalmente, en qué consiste la verdadera cultura cristiana y cómo esa cultura debe y puede vivirse en medio del mundo en que vivimos será el tema final del Congreso a cargo del Dr. Enrique San Miguel. Confiamos en que la discusión de estos dos días sea estímulo y ánimo para seguir actuando y testimoniando como cristianos y católicos en todos nuestros entornos y así seguir construyendo el Reino del que aspiramos a ser dignos herederos. En nombre del comité organizador, gracias y bienvenidos. Queda formalmente inaugurado el XI Congreso Católicos y Vida Pública. introducción

Conferencia de apertura: Un cambio de época, no una época de cambios: diez años de respuestas del papa Francisco Dr. José Francisco Serrano Oceja, profesor titular acreditado de Periodismo Universidad CEU-San Pablo, Madrid, España Recuerda Maurice Blondel, al principio de sus “Cuadernos íntimos 1883-1894” que Pietas custos amicitia est, et aequalitatis magistra, “La amistad es la custodia de la piedad y la maestra de la igualdad”. Bien pudiera decir yo que esta intervención, ya clásica en este Congreso de esencias, tiene que ver mucho con la amistad entre nosotros, que nos hace iguales, y con la amistad que todos profesamos al papa Francisco, a su pensamiento, a su vida. Amistad filial, piedad filial, sentimientos nobles del alma noble. La fenomenología nos enseña que el primer esfuerzo del pensamiento es reconocer y comprobar las relaciones en esencia de los más diversos dominios, parafraseando a Adolf Reinach. Esto me recuerda que Edith Stein, santa Teresa Benedicta de la Cruz, investigó en su tesis doctoral sobre la empatía. Entendía esta dentro del problema de la intersubjetividad como un modo de captar las vivencias ajenas, un modo primordial de la conciencia que me permite captar la peculiar vivencia originaria del otro, una forma de articular la identidad personal en la relación con el otro. ¿Acaso no es esto lo que pretendo con esta intervención dedicada a “Un cambio de época, no una época de cambios: diez años de respuestas del papa Francisco”?

20 actas del xi congreso católicos y vida pública Es evidente que no voy a referirme a todas las respuestas que ha dado el papa Francisco, ni a todos los ámbitos sobre los que ha ofrecido su iluminación de la realidad. Serán retazos o pinceladas que nos permitan intuir un cuadro completo de propuesta en un momento de la historia en que la respuesta cristiana se sitúa ante no pocos retos, incluso ante el reto del prejuicio religioso. En un momento en el que el cristianismo, al menos en Europa, está a punto de convertirse en un asunto de especialistas y nostálgicos. Para caer en la cuenta de lo que es el cristianismo, mejor dicho, la fe cristiana, estoy convencido de que tenemos que leer de nuevo lo que fue proclamado con hechos y con palabras en un principio. Quizá la pedagogía del papa Francisco en esta época es la de enseñarnos a aprender a leer de nuevo la fe cristiana en la historia, ante las deformaciones de la propia dinámica histórica y ante la crítica moderna de la religión. Leer de nuevo el cristianismo para tomarnos en serio a Cristo, su Evangelio. No hablar de Dios en clave impersonal, sino en clave interpersonal. En este momento de la historia me parece especialmente prioritaria la empatía con el magisterio del papa Francisco, es decir, un esfuerzo por captar tanto la peculiar vivencia originaria de su forma de vivir el Evangelio como de su forma de articular y ejercer el ministerio petrino. En este momento de cambio de época, en este momento de giro del eje epocal, en concepto de K. Jaspers. Una recepción de su magisterio que trascienda las imágenes que de su persona, de su palabra y de su aceptación nos ofrece el envoltorio comunicativo del mundo, esa red que condiciona nuestro mundo-vida. Un más allá que nos permita adentrarnos en su ser más íntimo, amor y verdad de su vida y de su ministerio, en esa forma privilegiada de relación que inspira y alienta el Espíritu Santo en nuestras vidas. Me centraré, por tanto, en la persona del papa, no en la institución que representa, el ministerio petrino, ni en la Iglesia como institución. Un síntoma ineludible de este cambio de época es el problema institucional al que el papa ha querido dar respuesta con la propuesta de la reforma y la dinámica sinodal.

21 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Hay un aspecto, por cierto, de papa Francisco que quisiera destacar. Es la relación con los pensadores contemporáneos. Hace no muchos días leía un libro compilatorio de la obra del economista y filósofo Ernst Friedrich Schumacher (1911-1977). Quizá lo recuerden por su obra Lo pequeño es hermoso. Economía como si la gente importase. Allí me encontré con ideas como que cualquier buena acción práctica, por pequeña que sea, siempre es significativa. Que la sociedad debía, por tanto, aprender de nuevo a separar las necesidades de los deseos; la calidad de vida de la cantidad de consumo; la sabiduría del conocimiento; y a separar la producción por las masas de la producción en masa. Que el arte de vivir consiste siempre en sacar algo bueno de algo malo. Que la sostenibilidad de la economía, por tanto de nuestro sistema de convivencia, debe incluir los valores morales en el juego de las acciones, recuperar la integridad del trabajo como base de todos los recursos de cualquier economía, la centralidad de las comunidades locales y la necesidad de una toma de decisiones descentralizada y autosuficiente. Que tenemos que tener una actitud diferente para con la naturaleza, que debemos librarnos de la idea de que, en la vida, “cuanto más grande mejor”, dado que la belleza de la pequeñez puede definirse como la escala de lo humano, y que la reflexión sobre la tecnología debe hacerse pensando en la salud, la belleza y la permanencia y no en la violencia o el gigantismo. ¿Acaso no es esto lo que también nos dice el papa Francisco? los momentos y los textos primeros Se cumplen diez años desde aquel 13 de marzo de 2013 en el que se reveló al mundo “el papa de las sorpresas”, que se presentó con dos notas características, ser latinoamericano y jesuita. En este aniversario creo que hay una obligación especial de volver a los textos primeros, a los primeros momentos del pontificado. Arrancaría desde su intervención, el 7 de marzo de 2013, en las reuniones previas al Cónclave. Elisabetta Piqué nos ofrece una versión tomada de los apuntes del cardenal cubano Jaime Lucas Ortega: un cambio de época, no una época de cambios...

22 actas del xi congreso católicos y vida pública El arzobispo de Buenos Aires habló de la evangelización, la razón de ser de la Iglesia, que tiene que salir de sí misma e ir hacia las periferias. Periferias no solo geográficas, sino también existenciales: las del misterio del pecado, del dolor, de la injusticia; las de la ignorancia, las de la ausencia de fe, las del pensamiento, las de cada forma de miseria. Criticó a la Iglesia “autorreferencial”, enferma de narcisismo, que da lugar a ese mal que es la mundanidad espiritual (según el teólogo jesuita Henri de Lubac, el peor mal en el que puede caer la Iglesia), ese vivir para darse gloria los unos con los otros». […]. Hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora, que sale de sí misma, la de la palabra de Dios, que fielmente escucha y proclama; o la Iglesia mundana que vive en sí, por sí y para sí. Esto debe iluminar los posibles cambios y reformas por realizar para la salvación de las almas. Palabras cuyo eco se expande a través de su primera exhortación apostólica, Evangelii gaudium, la carta magna de este pontificado que hay que conectar con la Evangelii nuntiandi de Pablo VI. No olvidemos que este documento del papa Montini constituyó el hilo directriz de los Ejercicios Espirituales que el cardenal Bergoglio dio (en 2006) a los obispos españoles. Al fin y al cabo esta intervención será, en cierta medida, una glosa de Evangelii gaudium. Coloquémonos de nuevo en el 13 de marzo de 2013. Los cardenales habían cumplido su deber de “darle un obispo a Roma”, los hermanos cardenales habían ido a buscar “casi al fin del mundo”. “Y ahora, —dijo el papa— comenzamos este camino: obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros”. Jorge Mario Bergoglio era consciente de las circunstancias en las que se había producido su elección después de la histórica dimisión de su antecesor, el papa teólogo Joseph Ratzinger, anunciada el 11 de febrero de 2013. Así lo puso de manifiesto en su primer encuentro con los periodistas, el 16 de marzo. En ese momento Francisco recordó que [...]los acontecimientos de la historia requieren casi siempre una lectura compleja, que a veces puede incluir también la dimensión de la fe. Los acontecimientos eclesiales no son ciertamente más complejos de los políticos o económicos. Pero tienen una

23 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio característica de fondo peculiar: responden a una lógica que no es principalmente la de las categorías, por así decirlo, mundanas; y precisamente por eso, no son fáciles de interpretar y comunicar a un público amplio y diversificado. En efecto, aunque es ciertamente una institución también humana, histórica, con todo lo que ello comporta, la Iglesia no es de naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el Pueblo de Dios. El santo Pueblo de Dios que camina hacia el encuentro con Jesucristo. Únicamente desde esta perspectiva se puede dar plenamente razón de lo que hace la Iglesia Católica. Y añadió a renglón seguido: Cristo es el Pastor de la Iglesia, pero su presencia en la historia pasa a través de la libertad de los hombres: uno de ellos es elegido para servir como su Vicario, Sucesor del apóstol Pedro; pero Cristo es el centro, no el Sucesor de Pedro: Cristo. Cristo es el centro. Cristo es la referencia fundamental, el corazón de la Iglesia. Sin él, ni Pedro ni la Iglesia existirían ni tendrían razón de ser. Como ha repetido tantas veces Benedicto XVI, Cristo está presente y guía a su Iglesia. En todo lo acaecido, el protagonista, en última instancia, es el Espíritu Santo. Él ha inspirado la decisión de Benedicto XVI por el bien de la Iglesia. Él ha orientado en la oración y la elección a los cardenales. Antes de continuar quisiera hacer una referencia a un acontecimiento en la vida de Jorge Mario Bergoglio que me parece sustancial en la comprensión, aún hoy, del pontificado del papa Francisco. Se trata de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se celebró en el santuario brasileño de Aparecida durante el mes de mayo de 2007. El cardenal Bergoglio presidió el comité de redacción del documento final. Por cierto que en Aparecida, Benedicto XVI hizo algunas afirmaciones que no debieran olvidarse para este momento de la historia. Por ejemplo aquella inicial: En última instancia, sólo la verdad unifica y su prueba es el amor. Por eso Cristo, siendo realmente el Logos encarnado, “el amor hasta el extremo”, no es ajeno a cultura alguna ni a ninguna persona; por el contrario, la respuesta anhelada en el corazón de las culturas es lo que les da su identidad última, uniendo a la humanidad y respetando a la vez la riqueza de las diversidades, abriendo a todos un cambio de época, no una época de cambios...

24 actas del xi congreso católicos y vida pública al crecimiento en la verdadera humanización, en el auténtico progreso. El Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura. la cuestión institucional En la trama profunda de nuestro tiempo, agudizados determinados procesos por la pandemia y la postpandemia, a lo que se está interpelando, desde la verdad que interpela, es a esa dimensión cultural que conforma las instituciones y que representa la evolución en el tiempo de las dinámicas de relación en las claves de poder como forma de perduración. Durante mucho tiempo se ha considerado que el giro antropológico, la Ilustración, hizo posible el proceso de autonomía de lo humano, que significaba la ruptura con la heteronomía, la fundamentación del orden moral en la revelación de Dios. Pero lo que hizo ese giro antropológico fue un tránsito, por decirlo de forma sencilla, de la heteronomía de Dios a la heteronomía de la cultura. Y, a través de la cultura, la política convertida en religión de sustitución. De hecho, en no pocos momentos en este marco de Estados-nación en el que nos encontramos, en un mundo transnacional en donde determinadas corporaciones globales marcan las pautas de incidencia en la vida, las Bigtech, lo que esperábamos, por ejemplo en plena crisis de la pandemia, era la respuesta de las instituciones, de la política, de la medicina, de la Iglesia y de los medios de comunicación como referentes sociales. Sin embargo, lo que plantea el papa Francisco en este cambio de época es, en primer lugar, la reforma y purificación de la dimensión cultural-institucional y la necesaria recuperación de “la verdad que unifica cuya prueba es el amor” en la dimensión personal, interpersonal, relacional del cristianismo. Del pontificado del papa Francisco no me puedo quitar de la cabeza aquel día 27 de marzo de 2020, la Statio Orbis de nuestra época. En medio de una vacía plaza de san Pedro, en lo más duro de la pandemia global, a los pies del Cristo crucificado milagroso de san Marcello al Corso, junto con la imagen de la Virgen Salus Populi Romani hacía verdad

25 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio aquella frase de san Juan Crisóstomo: “Nada en el mundo e más fuerte que el justo que reza. El hombre que reza tiene sus manos en el timón de la historia”. En aquel momento extraordinario de oración escuchamos las siguientes palabras del papa: “¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?” El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. Un papa que encarna la historia presente y que, en la soledad de la historia, nos invitaba a mirar al que traspasaron. La historia de la Iglesia, el largo caminar de siglos, también de lo cultural-institucional, estaba presente en la arquitectura imponente del exterior de la Basílica de san Pedro, pero se ocultaba ante esa mirada del papa a Cristo, en la relación entre el Señor de la historia y el hombre que alienta esa presencia del Evangelio en la historia. De hecho, la insistencia del papa en la reforma de la Iglesia, en la reforma de la dimensión institucional de la Iglesia, —recordemos que si hay algún papa que se haya preocupado por reformar el Código de Derecho Canónico es el papa Francisco— como uno de los leit motivs de su pontificado, nos habla de un proceso de reconfiguración institucional del cristianismo a partir de una vuelta al Evangelio sine glossa a modo del “Poverello” de Asís. Según la teoría clásica, el deber primario de las instituciones —el marco institucional orienta nuestros comportamientos— no es solo permitir que un conjunto social conviva en un determinado territorio, sino garantizar la continuidad del cambio y prolongar así el mundo- vida. Hoy la prolongación del mundo, y en gran medida de la vida, por cierto se está haciendo primeramente desde lo que se denomina la biopolítica, que tiene como flecos la politización de la medicina y la medicalización de la política. un cambio de época, no una época de cambios...

26 actas del xi congreso católicos y vida pública Las instituciones son, a un mismo tiempo, el sistema de reglas que gobierna la comunidad y el poder que obliga a respetarlas. Las instituciones son el lugar en el que se desarrollan los procedimientos entre poder y conflicto. Las instituciones son autorreferenciales. En este sentido, el papa nos invita a una tensión entre la constitutiva autorreferencialidad de la institución eclesial y la autorreferencialidad propia de los procesos de la dinámica de la dimensión humana en la Iglesia. los nuevos caminos Hay, por tanto, un inequívoco mensaje que podemos encontrar en la entrevista concedida a La Civiltà Cattolica, en agosto de 2013: “Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos”. Ahora bien, detrás de todos los gestos y palabras que hemos comentado hay un común denominador que nos remite a la aplicación del Concilio de los papas Juan y Pablo desde esta óptica precisa: “El Vaticano II supuso una relectura del Evangelio a la luz de la cultura contemporánea. Produjo un movimiento de renovación que viene sencillamente del mismo Evangelio”. El papa Francisco nos está abriendo caminos nuevos. Nos toca, como respuesta, desbrozar la paja de la historia, de nuestra historia, para descubrir esos caminos. El modelo camino, para la vida espiritual, es importante en la espiritualidad del papa Francisco, según su referencia a Pedro Fabro, jesuita al que canonizó al considerarlo modelo y ejemplo. Pedro Fabro es, en primer lugar, un peregrino siempre en camino. En Bergoglio, según sus propias confesiones, esta espiritualidad del camino es fundamental: En la experiencia personal de Dios no puedo prescindir del camino. Diría que a Dios se lo encuentra caminando, andando, buscándolo y dejándose buscar por Él. Son dos caminos que se encuentran. Por un lado, el nuestro que lo busca, impulsado por este instinto que fluye del corazón. Y después, cuando nos encontramos, nos damos cuenta de que Él nos buscaba desde antes, nos primereó. La experiencia religiosa inicial es la del camino: «Camina hasta la tierra que te voy a dar». Es una promesa que Dios le hace a Abraham. Y en esa promesa, en ese camino, se establece una

27 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio alianza que se va consolidando en los siglos. Por eso digo que mi experiencia con Dios se da en el camino, en la búsqueda, en dejarme buscar. Puede ser por diversos caminos, el del dolor, el de la alegría, el de la luz, el de la oscuridad. Un camino que transitamos cuando se están produciendo profundas mutaciones en la identidad personal y social. Me referiré a las dos cuestiones claves que plantea el jesuita Alberto Domínguez Munáiz en su tesis doctoral sobre J. B. Metz y W. F. Lynch. Las cuestiones sobre las que estos autores hablan respecto a los problemas de la identidad contemporánea son las referidas a la esperanza y a la libertad, en medio de esa mutación profunda de identidades antropológicas. En la adecuada comprensión del hecho religioso como oferta de sentido, nos jugamos la esperanza y la libertad de nuestras sociedades de progreso y la viabilidad del mensaje religioso como oferta de esperanza y libertad, en un momento en que la política postmoderna ha actuado en dos frentes: la deslegitimación de nuestra relación con el hecho, con la realidad, a través de un proceso de abstracción de la experiencia básica, y la configuración de un nuevo sistema normativo que nos lleva a la explosión de nuevos derechos, por ejemplo. Por tanto, existe una tarea de las instituciones respecto incluso a la sociedad mediatizada: presentarse como constructoras de esperanza y libertad, de libertad y esperanza. Es decir, la esperanza como forma de la libertad. Lo que plantea, y esta es una interpelación permanente en el pontificado del papa Francisco, la relación entre institución y conciencia, en el proceso de no desinstitucionalización social, sino de mutaciones institucionales, y de formas religiosas asentadas. Esa heterorreferencialidad de la dimensión institucional y cultural no tiene otro objeto que poner, en valor, la centralidad en Cristo. Esto tiene que ver también con la personalidad jesuítica del papa francisco, a la que habitualmente no se da mucha importancia, o se la da en cuestiones menores como el número de jesuitas que ha nombrado. Sin embargo, tiene una profunda relación con su forma mentis. un cambio de época, no una época de cambios...

28 actas del xi congreso católicos y vida pública Francisco es y actúa como un jesuita en la mejor tradición de la Compañía fundada por san Ignacio. Esa es su “forma mentis”. Se podría decir que el primer papa jesuita no quiere ser más papista que el papa, más institucional que la propia institución. Los jesuitas de los inicios de la modernidad no eran los ultramontanos del siglo XIX. En 1549, Ignacio de Loyola mandó a tres jesuitas a la Universidad de Ingolstadt diciéndoles: “Defended a la Sede Apostólica y su autoridad, y atraed a la gente a su obediencia auténtica de tal modo que no se conviertan en papistas (tamquam papistae), indignos de confianza por sus defensas exageradas”. retos en el horizonte de la historia Como hemos hablado de esperanza y libertad, una referencia a uno de los datos del contexto cultural en el que vivimos es el de la emergencia de culturas de lo que se ha denominado la cancelación. Ha dicho el papa: Se trata de una forma de colonización ideológica, que no deja espacio a la libertad de expresión y que hoy asume cada vez más la forma de esa cultura de la cancelación, que invade muchos ámbitos e instituciones públicas. En nombre de la protección de las diversidades, se termina por borrar el sentido de cada identidad, con el riesgo de acallar las posiciones que defienden una idea respetuosa y equilibrada de las diferentes sensibilidades. Se está elaborando un pensamiento único —peligroso— obligado a renegar la historia o, peor aún, a reescribirla en base a categorías contemporáneas. La ideología woke, como pensamiento único, es una censura a la libertad en nombre de una supuesta justicia e igualdad, un giro a la identidad —derechos de determinados grupos— y a la tribu. Una forma de dividir a la sociedad, de crear conflicto y de hacer que se olviden los reales problemas de las personas. La cultura woke no nos ha hecho más sensibles y respetuosos con las diferencias y los diferentes, por mucho que digan. La cultura de la cancelación —tirar estatuas, perseguir a los historiadores— es una forma de intransigencia, fruto de los movimientos de la corrección política dedicados a destruir reputaciones.

29 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio En este contexto de camino, otro de los retos que plantea el papa Francisco, que tiene que ver con la esperanza es la confrontación de la proclamación de la esperanza con la identificación de religión con violencia. La violencia personal y social es el mayor aliado de la desesperanza. Donde hay violencia, no hay esperanza, por más que los movimientos revolucionarios, nacidos de la modernidad, consideraran que la violencia es necesaria como tránsito hacia estados superiores de sociedad o de conciencia. De hecho, si relacionamos la violencia con el dato de la corrupción original de lo humano, lo que teológicamente se denomina el “pecado original”, nos encontramos con una realidad hoy en demasía inadvertida. Se podría decir que la sombra del 11 de septiembre de 2001 es aún alargada. Aquella fecha supuso un antes y un después para la relación entre religión y política. No fueron pocos los intelectuales que se esforzaron en hacernos creer que las religiones eran semillas de violencia. Defenderse del terrorismo exigía acabar con la presencia de lo sagrado en la historia. Nada originales, por otra parte, si nos atenemos a la cultura de occidente. Para responder a esa corriente, Juan Pablo II organizó también la Jornada de Oración por la paz en el mundo de Asís. Con el mismo espíritu el papa Francisco habló en el VII Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales, en Kazajistán en septiembre de 2022. Y lo ha hecho como el líder de los líderes. Sus discursos sirven para elaborar una adecuada respuesta a quienes piensan que las creencias son un factor de conflicto, amparo de las más variadas especies de fundamentalismos, incluso de nacionalismos alimentados de sacralidad. Como recordó Francisco, [...]el extremismo, el radicalismo, el terrorismo y cualquier otra incitación al odio, a la hostilidad, a la violencia y a la guerra, cualquier motivación u objetivo que se propongan, no tienen relación alguna con el auténtico espíritu religioso y han de ser rechazados con la más resuelta determinación; han de ser condenados, sin condiciones y sin “peros”. El papa ha insistido en una forma de abordar las relaciones entre política y religión desde “[...]una sana coexistencia que conserve los ámbitos diferenciados. Distinción, no confusión ni separación”. Y ha planteado una triple negativa. Un “No” a la religión que cae en la tentación de convertirse en un poder y que acaba confundiendo el amor al prójimo con elecciones partidistas. Un “No” a la política que pretenda un cambio de época, no una época de cambios...

30 actas del xi congreso católicos y vida pública eliminar la religión o subordinar la apertura del cielo a la tierra. Y un “No” a la separación absoluta entre política y trascendencia, “[...]ya que las más altas aspiraciones humanas no pueden ser excluidas de la vida pública y relegadas al mero ámbito privado. Por eso, quien desee expresar de manera legítima su propio credo, que sea amparado siempre y en todo lugar”. Libertad religiosa y de conciencia. Otro aspecto de esta propuesta del papa Francisco, en la clave de la “empatía” con su palabra y con su acción que me preocupa particularmente, es la dimensión social de su mensaje. Es decir, lo referido a la inclusión social de los pobres y el diálogo por la paz social. La indiferencia ante el contraste de posibilidades de desarrollo material y espiritual no es una respuesta cristiana. Pese a los avances en salud, tecnología, comunicaciones y tantos ejemplos inspiradores, afloran las injusticias y heridas por las que sangra la humanidad. En el mundo actual la pobreza presenta muchos rostros: enfermos y ancianos que son tratados con indiferencia, la soledad que experimentan muchas personas abandonadas, el drama de los refugiados, la miseria en la que vive buena parte de la humanidad como consecuencia muchas veces de injusticias que claman al cielo. La primera referencia arranca de una consideración en su texto programático Evangelii gaudium: “De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad” (EG 186). “El Evangelio de la misericordia se encarna en la opción preferencial por los pobres, de modo que cada cristiano y cada comunidad cristiana están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres” (EG 187). “He aquí el hilo directriz de esta sección que expone el lugar privilegiado de los pobres en el corazón de Dios y de la Iglesia” (EG 186-216). Y lo digo, porque una de las características de este nuevo tiempo es lo que trae consecuencia de la carrera de las Biotech, epígonos del capitalismo trasnacional, y no sé si iliberal, en el ámbito de la inteligencia artificial y el modelo cíborg en el transhumanismo. Si ya de por sí esta profunda mutación antropológica es una de las interpelaciones más profundas a la conciencia cristiana, la perspectiva de los cíborgs contra los pobres, como la guerra del futuro, me parece un horizonte que no debemos obviar.

31 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Entendamos que el transhumanismo es un movimiento intelectual y cultural que afirma que no solo es posible, sino también deseable, mejorar la condición humana a través de tecnología, especialmente mediante el desarrollo y la creación de técnicas para eliminar el envejecimiento e incrementar nuestras capacidades intelectuales, físicas y psicológicas. No pocas revoluciones en la historia se hicieron para denunciar injusticias y reivindicar derechos. La lucha contra la desigualdad es una de las constantes que ha marcado la evolución humana. Existe la asimetría social. La biónica, ¿agudizará las divisiones en la especie? Estamos a las puertas del desarrollo de los ciudadanos cíborg, más fuertes y más rápidos, que ven más lejos, que reciben información de su entorno que no se puede captar de forma natural. Y que son distintos de los ciudadanos convencionales, que lo fían todo a sus órganos biológicos naturales, fruto de la evolución genética. No piensen que estoy hablando de ficción, de cine. Estoy hablando de una realidad viniente. Hoy se habla de un mercado global de prótesis-biónicas, dentro de tres años, que moverá cerca de 8.000 millones de euros. El acceso a estas tecnologías estará al alcance, ¿de quiénes? El acceso a esta tecnología, ¿será una prestación básica o un lujo para unos pocos? Como afirma la profesora Sara Lumbreras en uno de sus últimos trabajos, el transhumanismo es una forma de tecnooptimismo, en el que está implícita una confianza total en la tecnociencia. Asumen que siempre se va a utilizar para el bien y de la mejor manera posible, no solo para trascender nuestros límites, sino para acabar con los ‘males sociales’. Piensan que, una vez que la tecnología haya conseguido hacer que todo sea abundante —algunos lo definen como ‘la era de la abundancia’— se acabará la pobreza y la escasez y desaparecerán todos los males sociales como la guerra, el racismo o la envidia. En la mayoría de los transhumanistas no existe un planteamiento de cómo la tecnología puede utilizarse de manera apropiada de modo que incremente la justicia social, el bienestar, etc. o que se pueda lograr el efecto contrario. La reflexión es necesaria para guiar y controlar los nuevos desarrollos. Una ética de la tecnología basada en la autenticidad puede darnos ciertos criterios para acometer los retos que nos planteamos en el transhumanismo. un cambio de época, no una época de cambios...

32 actas del xi congreso católicos y vida pública perspectiva eclesiológica No puedo concluir esta intervención sin hacer una referencia eclesiológica enmarcada dentro del texto programático del pontificado, la Evangelii gaudium, en el sentido de esa reforma institucional. Me refiero al capítulo primero de la exhortación apostólica que obedece al título de “La transformación misionera de la Iglesia” (EG 19-49). Todo arranca del mandato misionero del Señor que funda la Iglesia de todo tiempo y la configura según esa modalidad de “Iglesia en salida”: “Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado” (Mt 28, 19-20). Francisco habla de “una impostergable renovación eclesial”: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se conviertan en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación” (EG 27). El texto describe esa renovación eclesial en términos de “avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera”, y de “poner a la Iglesia en estado de misión” (EG 25). En este, como en otros muchos puntos de su magisterio, el papa argentino invoca al beato Pablo VI y al Concilio Vaticano II. Bergoglio es un devoto admirador del papa Montini 31, al que beatificó en 2014. He aquí el texto sobre Ecclesiam suam, la encíclica programática de Pablo VI: La Iglesia debe profundizar en la conciencia de sí misma, debe meditar sobre el misterio que le es propio (…) De esta iluminada y operada conciencia brota un espontáneo deseo de comparar la imagen ideal de la Iglesia —tal como Cristo la vio, la quiso y la amó como Esposa suya santa e inmaculada— y el rostro real que hoy la presenta (…). Brota, por lo tanto, un anhelo generoso y casi impaciente de renovación, es decir, de enmienda de los defectos que denuncia y refleja la conciencia, a modo de examen interior frente al espejo del modelo que Cristo nos dejó de sí. (ES 3; citada en EG 26) Sobre este texto interpelante se funda la conversión eclesial soñada por Francisco.

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