Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

126 actas del xi congreso católicos y vida pública convirtieron en años. Cuando el barco empezó a ceder y a romperse, fue necesario aligerar la carga. Ante las contingencias, Shackleton decidió deshacerse de todos los instrumentos de investigación de a bordo, pero conservó los instrumentos musicales. Dejó el oro, pero exigió el banjo, que consideraba “una medicina mental vital”. Fue necesario para mantener la voluntad de supervivencia del equipo durante los dos años que esperaron el rescate. La resiliencia a la dureza del entorno y a la soledad se construyó a través del arte, la música, la lectura, el dibujo, en una eficaz demostración de la utilidad última de la apreciación estética para la vida. Y sobre todo, en una situación de gran incertidumbre, Shackleton tuvo la visión del verdadero líder del conocimiento, capaz de adaptarse a las circunstancias y actuar por encima de ellas. Guiándonos por un cultivo de la ciencia como potentia y no como mero instrumento, como estrategia convergente y flexible, en definitiva de la ciencia como sabiduría, es nuestra misión como investigadores defender con fuerza una visión de la universidad como espacio donde, de forma integral, se superen los muros disciplinares y las barreras del utilitarismo y se asuma el objetivo último de trabajar para que la humanidad y nuestra casa común vivan en un mundo mejor. Aventuraré una propuesta: la singularidad única de nuestra misión es crear valor con valores. Y para empezar, sería útil analizar lo que el ex vicerrector de la Universidad de Newcastle, Chris Brink, denomina “el alma de la universidad” (Brink, 2018:xv), pivotando en torno a dos preguntas principales que básicamente definen todo empeño académico: ¿En qué somos buenos? y ¿Para qué somos buenos? Estas preguntas están en el corazón de nuestra identidad, nuestra misión y nuestra actividad como universidades católicas. Connota la búsqueda ancestral de la verdad y del bien. Para lo que servimos es para buscar incansablemente la verdad a través de la investigación y la enseñanza y en el encuentro diario con nuestros destinatarios: estudiantes, profesores, personal y nuestros socios de la tercera misión. Para lo que somos buenos es para contribuir al bien de la sociedad, esforzándonos por un diálogo más profundo que impulse una vida digna, al servicio de nuestra casa común, mejorando “the relief of Man ‘s estate”, como afirmaba Francis Bacon en el siglo XVII. Pero también para comprender que nuestra misión está impulsada axiológicamente, que nuestro razonamiento se enriquece

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