45 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio El desafío de los católicos, y en particular los católicos intelectuales, es elaborar y proponer una propuesta antropológica que supere filosóficamente las rivales. Esto requiere, en parte, retomar la antropología filosófica (sin abandonar, claro está, la antropología teológica): empezar a filosofar, a llevar a cabo una radiografía filosófica de la cultura (tal y como hemos hecho hoy) que detecte los presupuestos filosóficos de la misma, una arqueología de las ideas antropológicas imperantes y una genealogía de los discursos ético-antropológicos que buscan dirigir el rumbo de la sociedad. A ello añadimos el análisis crítico de índole histórico, epistemológico, conceptual y ontológico de los diversos paradigmas antropológicos que proliferan y pretenden representar lo auténticamente humano. Es una tarea evaluativa y normativa, no meramente descriptiva: se trata de constatar la existencia y las características de diversos paradigmas antropológicos para luego evaluar críticamente sus méritos y su veracidad; se trata de realizar una reflexión racional sobre los diversos discursos que pretenden servir lo humano y examinar la coherencia o incoherencia, la verdad o falsedad, la adecuación o inadecuación de estos. Es integrar las distintas ciencias humanas con la reflexión filosófica del ser humano, al tiempo que se someten estas ciencias al análisis crítico y conceptual propio de la filosofía, que ponga de manifiesto los presupuestos filosóficos implícitos en las investigaciones científicas del hombre. En fin, son tiempos que requieren no meramente una Summa Theologica, como hizo santo Tomás, o una Summa Logicae como hizo Ockham, o una Summa Dialectae como hizo Buridan, ni mucho menos de una Summa Rationis, como pretendieron los ilustrados y enciclopedistas, sino de una Summa Anthropologica. Y el intelectual católico tiene una doble tarea al momento de realizar esta Summa Anthropologica: (1) comprender y dominar los diversos paradigmas antropológicos que dominan, o que dominarán, la dirección del pensamiento occidental; (2) incorporar críticamente las ciencias del ser humano en la reflexión y comprensión filosóficas del hombre; y (3) anclar la reflexión filosófica del hombre en la tradición intelectual católica que, como indica Bernard Lonergan, busca renovar lo viejo con lo nuevo y perfeccionar lo nuevo con lo viejo, y demostrar cómo ella incorpora y transforma positivamente los aciertos de aquellas tradiciones o paradigmas rivales, y por ello las supera. humano, demasiado humano. en defensa de la antopología filosófica
RkJQdWJsaXNoZXIy Mjg1NTM0OA==