Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

123 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio aprendizaje para el avance de la sociedad y de nuestra casa común. Está claro que la universidad es un lugar decisivo, un espacio protegido de libertad y responsabilidad, y una institución que prepara para la vida, como menciona una definición de lo que es y hace una universidad del autor británico Stefan Collini: Una universidad, puede decirse, es un espacio protegido en el que se llevan a cabo diversas formas de preparación útil para la vida en un entorno y de una manera que anima a los estudiantes a comprender la contingencia de cualquier paquete particular de conocimiento y sus interrelaciones con otras formas diferentes de conocimiento. (Collini, 2012:56) Una “preparación útil para la vida” es, sin duda, una definición precisa, aunque todavía parcial, de lo que es y hace una universidad, y podría decirse que no tiene en cuenta esa otra dimensión de la propuesta de valor, que parece haberse olvidado en la conversación más amplia en torno a las universidades. El aspecto axiológico de lo que es y hace la educación ha quedado fuera de la conversación. El valor de la educación superior, por tanto, se ve arrastrado a convertirse en una capa más del habitus oeconomicus. Pero si se prescinde de la propuesta laboral y de competencias, más allá de la lógica del retorno de la inversión, ¿dónde reside el valor de la educación universitaria en el siglo XXI? ¿Cómo puede la universidad mantener su relevancia ante la desaparición de la cultura del experto y ante la iconoclasia alborotada de la sociedad del conocimiento impulsada por los datos? Y en este enigma, ¿cuál es el valor de la enseñanza superior católica? Para evitar el sonambulismo estratégico, una universidad católica, centrada en el cultivo de la ciencia y en la contribución al bien común, se enfrenta a exigencias cada vez mayores. Esto ocurre, en primer lugar, porque en la sociedad del conocimiento, caracterizada por un crecimiento exponencial de la cantidad, la calidad y el alcance de los instrumentos de producción científica, el acceso al conocimiento no puede ser captado por las estrategias de poder que se reflejan en la forma en que actúan las instituciones, cómo condicionan el comportamiento de las personas y cómo afectan al medio ambiente. Este es el paradigma tecnocrático que el papa Francisco rechaza con la educación católica: entre la tradición y la innovación

RkJQdWJsaXNoZXIy Mjg1NTM0OA==