Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

41 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio aplicación del experimento mental o caso hipotético Bien, ¿a qué viene toda esta hipótesis? Presumo que ya se lo pueden imaginar. Mi tesis es la siguiente: que esta sociedad hipotética de Antropos, o bien describe la condición de las ciudades y sociedades occidentales de hoy, o bien ha de describirla en un futuro no muy lejano, de no ocurrir una transformación radical en los presupuestos y orientaciones filosófico-culturales de Occidente. Al igual que Antropos, nuestra cultura se caracteriza por dos notas discordantes: A. por una parte, posesión de un vocabulario ético-antropológico compartido (ej. justicia, derechos humanos, libertad, bien común, inclusión/exclusión, felicidad, dignidad, igualdad, etc.) para la discusión y caracterización de los aspectos más fundamentales de la existencia humana; B. por otra parte, la disolución de un esquema antropológico compartido que dote de significación uniforme a este vocabulario y el rechazo de un criterio objetivo que permita adjudicar objetivamente la verdad o falsedad de perspectivas rivales. Imagínense que cada una de las perspectivas rivales de nuestra sociedad posea un diccionario ético-antropológico con un léxico o vocabulario idéntico, pero con principios definitorios y aplicativos divergentes e incompatibles entre sí. Ahora, imagínense que no exista ninguna manera objetiva de decidir qué diccionario contiene (o cuáles son) las definiciones y aplicaciones correctas. Esto es lo que yo he denominado la sociedad fragmentada. Como consecuencia, al tiempo que se emplean los mismos términos en disputas sobre el bienestar humano, pasa por desapercibido que los mismos términos se empleen con connotaciones radicalmente distintas y esquemas antropológicos incompatibles. Razón por la cual las disputas sobre lo justo o sobre el bien común o sobre una economía digna, sobre el aborto, sobre la identidad o distinción de género y sexo, etc., resultan interminables y aparentemente irresolubles. Nuestra sociedad es doblemente deficiente: humano, demasiado humano. en defensa de la antopología filosófica

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