Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

73 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Pero esa distinción radical, propia de la modernidad, se ha demostrado imposible en la práctica. Si no se transmite una moral y unos valores comunes entonces solo nos quedará el derecho como criterio de conducta. Y eso es lo que se pretendía. Antes, la moral que se nutría de la religión determinaba el derecho, mientras que lo que se va a pretender a partir de ese momento es que el derecho se coloque en primer lugar, proyectándose sobre la educación, la familia, etc. de manera que se termine apelando a ese derecho para solventar los conflictos morales más básicos44. Durante el siglo XIX y mediados del XX, ese modelo de Estado laico pudo practicar esta idea de separatismo gracias a que los actores políticos que operaban en la esfera pública, fueran o no fueran creyentes, tenían una referencia común de valores que residía en la tradición judeocristiana. Pero los últimos tiempos nos han mostrado cómo los procesos migratorios y de globalización que se han producido durante el siglo pasado y el presente nos muestran nuevas sociedades multiculturales y plurirreligiosas donde precisamente no existe una única respuesta acerca de cuáles han de ser los valores que tiene que informar esta nueva sociedad y, por ende, cuál es el bien común hacia el que la misma ha de tender. En este sentido, la vieja laicidad, aquella que conformó la modernidad, ha de entender que no puede prescindir del discurso religioso. Como apunta Fazio, si se niega el derecho a profesar públicamente la religión, si se excluye la religión de la esfera pública, se está impidiendo que la fe pueda aportar toda su riqueza en la construcción del bien común. Se estaría dificultando el diálogo entre personas de diferentes credos que tienen que convivir e interactuar y, en definitiva, se estaría poniendo en riesgo el respeto a los derechos humanos, pues se les privaría de su fundamento trascendente45. Ya en su momento, Berten nos explicó que: [...]la modernidad fundada sobre la confianza en la razón humana, venía arrastrada por un triple proyecto: […] el progreso científico […] el dominio total de la naturaleza al servicio de la empresa humana […] y los proyectos políticos construidos por la voluntad de control sobre la historia de las sociedades humanas46. 44 Poole, D. (2008). Bien común y derechos humanos. Persona y Derecho, 59(2008), cit., p. 132.. 45 Fazio, M. (2012). Al Cesar lo que es del Cesar. Benedicto XVI y la libertad (pp. 108-109). Rialp. 46 Berten, I., (1996). ¿Un alma para Europa?”. Cuadernos de Trabajo Social, 9(1996), 226-227. el derecho y la tradición judeocristiana

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