Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

38 actas del xi congreso católicos y vida pública Del mismo modo, los ciudadanos de Antropos concurren en que existen derechos humanos y que los mismos han de defenderse, pero no concurren en qué debe y qué no debe contar como un derecho humano, y por qué. Así, un sector de la ciudad propone la eutanasia y el suicidio asistido sin restricciones bajo el nombre de “muerte digna” como cuestión de derecho y dignidad humanos, otro sector defiende la eutanasia y el suicidio asistido, pero con restricciones (por ejemplo, en caso de enfermedades terminales) como cuestión de derecho y dignidad humanos, y otro sector rechaza la eutanasia y el suicidio asistido, con o sin restricciones, igualmente como cuestión de derecho y dignidad humanos. Todos recurren a los mismos conceptos de derechos, de dignidad, de justicia, etc. para justificar lo que son, en el fondo, posturas rivales e incomposibles. En fin, los ciudadanos coinciden en que los problemas fundamentales de la ciudad deben formularse y anclarse en las ideas de “derecho humano” y “dignidad humana”, y sus derivados o equivalentes (ej. igualdad, equidad, respeto a la libertad, entre otros) pero no logran ponerse de acuerdo en cómo estos principios regulativos han de entenderse, fundamentarse y aplicarse. Y he aquí un punto de inflexión en nuestra consideración de esta ciudad hipotética o imaginaria: se trata de una sociedad en la que los diversos sectores que la componen recurren a un mismo establo de términos ético-antropológicos para abordar los problemas fundamentales de la misma, pero aplican este vocabulario compartido de manera fundamentalmente inconmensurable e incompatible entre sí. En la superficie, pareciera que las discusiones entre los diversos sectores se estuviesen llevando a cabo en un mismo plano, debido a que abordan la problemática con conceptos compartidos (dignidad, derechos, autonomía, etc.), pero esta uniformidad en el léxico o vocabulario compartido enmascara la escisión o erosión fundamental que ha sufrido esta sociedad: a saber, la disolución de un esquema antropológico compartido, es decir, de una concepción o visión del ser humano compartida que permita dotar de igual comprensión, aplicación y fundamentación a los conceptos de dignidad, derechos, justicia, etc. Por lo cual, aunque los ciudadanos de Antropos utilizan los mismos términos, no proponen lo mismo. Llamémosle a este fenómeno fragmentación antropológica. Se trata de concepciones o visiones rivales del ser humano que soportan, y que de una vez explican, el uso y la aplicación incompatible de un mismo vocabulario por parte

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