33 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Francisco añade, en el número 26 de la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, que de acuerdo con el texto de Pablo VI en el Concilio Vaticano II la conversión eclesial se presentó como apertura a una reforma permanente en señal de fidelidad a Cristo: El Concilio Vaticano II presentó la conversión eclesial como la apertura a una permanente reforma de sí por fidelidad a Jesucristo: Toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad a su vocación (…). Cristo llama a la Iglesia peregrinante hacia una perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad. (UR 6) El lenguaje de la reforma y de la renovación es el del Concilio Vaticano II, que había nacido precisamente de ese mismo sueño de poner a la Iglesia en estado de misión. La renovación de una Iglesia en salida ha de hacerse desde el corazón del Evangelio (EG 34-39). Hay que ir a la raíz, al corazón del Evangelio: “En este núcleo fundamental lo que resplandece es la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado” (EG 36). Nuestras reflexiones sobre la evangelización han de partir del principio de la “primacía de la gracia” (cfr. EG 112). Todo es gracia. He dicho. un cambio de época, no una época de cambios...
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