131 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio La definición de bien común la encontramos en la constitución conciliar Gaudium et spes (26). “El conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”. Se trata de una definición que puede suscitar un gran consenso y que puede ser fácilmente aceptada por cualquier persona. Si analizamos con detalle este concepto podemos desglosar varios componentes que nos ayudarán a entender de una manera más profunda el significado de estas dos palabras. La definición comienza tratando el conjunto de condiciones de la vida social, es decir, de la manera en la que tenemos organizada nuestra sociedad. Cuando hablamos de bien común no se está hablando de un concepto abstracto, sino de una manera de gestionar y de organizar el espacio en el que todos convivimos. Esto incluye las instituciones que construimos para gestionar nuestra convivencia, las leyes, las costumbres y las maneras de actuar que utilizamos en una sociedad. Porque el modo en el que la organizamos no es neutro. Según como la articulemos estaremos favoreciendo unos comportamientos u otros, facilitaremos o no la libertad de las personas y su crecimiento como tales, ayudaremos o no al desarrollo de asociaciones y mejoraremos o no el bienestar de los ciudadanos. El bien común no solo se refiere a la manera de organizarnos, sino al objetivo final de la organización social. Esta se tiene que poner al servicio de las personas, de su desarrollo. Esto lo hace apoyando sus asociaciones, sus grupos y sus comunidades para que ellas sean también fermento y lugar en el que las personas puedan sacar todo lo mejor de ellas mismas. El bien común respalda los sistemas de organización que estén realmente al servicio del desarrollo integral de las personas y logren que estas puedan mejorarse a sí mismas y a los demás de una manera más sencilla. Esto significa que el bien común solamente puede ser definido en referencia a las personas. No busca otra pretensión que ayudarlas, que ponerse a su servicio. Porque ellas son el centro de la sociedad y de su organización. Esta solamente tiene sentido si es a partir de ellas. El bien común pretende que todas las personas tengamos las mejores condiciones para que podamos lograr nuestros anhelos y objetivos existenciales, para posibilitarnos ser libres, felices, satisfechos... bien común y economía cristiana
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