146 actas del xi congreso católicos y vida pública nos dice que más es siempre mejor que menos, que nuestro objetivo tiene que ser siempre incrementar nuestro bienestar sin fin y tener cada día más y más ingresos tendría que transformarse hacia otra manera de funcionar, más racional, desde el punto de vista económico. Para ello, la clave la tenemos en la parte económica del Padre Nuestro “Danos hoy nuestro pan de cada día”. Sabemos que en la sociedad palestina de aquellos tiempos (al igual que en la actualidad) el pan era considerado el alimento básico. Jesús, cuando nos enseña a orar no nos dice que le pidamos ser más y más ricos o incrementar nuestro bienestar, sino que podamos tener cada día lo suficiente: “el pan nuestro de cada día”. Por ello, el cambio de mentalidad para construir un paradigma diferente es redefinir nuestro horizonte económico para que este sea tener lo suficiente para vivir dignamente. Así pondremos la gestión de nuestros bienes al servicio de nuestra persona, porque buscaremos tan solo aquello que nos permita dar soporte material a nuestro día a día. Por ello se denomina racionalidad de lo suficiente, porque no busca tener siempre más, porque no considera que nuestras necesidades sean ilimitadas, sino que las estima limitadas y solamente ansía tener lo suficiente para cubrirlas. Para vivir con dignidad no es necesario ser rico, no es preciso acumular ingresos y que estos se incrementen sin fin. Lo suficiente es limitado, tiene una cuantía que no tiene por qué ser demasiado elevada. Precisamos unos fondos que nos permitan abarcar nuestras necesidades básicas (imprescindibles para nuestra supervivencia), nuestras necesidades sociales y de la condición (que dependen de nuestras circunstancias personales y del lugar en el que vivimos) y una parte aquellas apetencias o deseos que tenemos y que puedan cubrirse con bienes y servicios. Lo suficiente tiene fin, no se incrementa constantemente, puede mantenerse inmutable a lo largo del tiempo e incluso puede llegar a disminuir. La racionalidad de lo suficiente solamente aspira a esa cantidad que permite disfrutar de la vida, al mismo tiempo que nos deja concentrarnos en lo que realmente importa. Buscar lo suficiente nos permite guardar la creación. Esto en la medida en que no aspiremos a tener siempre más, no nos centremos en explotarla sino que busquemos cultivarla para hacerla fructificar y que, a partir de nuestro trabajo, logremos aquello que precisamos para
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