Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

"¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!"1 Pbro. Ronny Humberto Solano Fallas secretario ejecutivo Comisión Nacional de Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal de Costa Rica introducción ¡familia, sé lo que eres!2 Aún resuena el eco de aquellas palabras del papa san Juan Pablo II, en Familiaris Consortio, exhortando a la familia a recuperar su identidad y su misión. Es decir, lo que “es” y lo que debe “hacer”. La identidad de la familia es trinitaria, en efecto dice el Aparecida que “la familia es imagen de Dios que, en su misterio más íntimo no es una soledad, sino una familia. En la comunión de amor de las tres Personas divinas, nuestras familias tienen su origen, su modelo perfecto, su motivación más bella y su último destino.”3 De la identidad de la familia se desprende su misión: ser una comunidad de vida y de amor4. Esto define para la familia, entre otros, el servicio fundamental de ser servidora de la vida. Ciertamente la familia sirve a la vida en la procreación de los hijos que es, a la vez, participación en el don creador de Dios,5 pero, 1 Papa Francisco. Angelus. JMJ Río 2013. 2 FC 17. 3 Ap 434. 4 Cfr. FC 17. 5 Cfr. Gn 1, 28.

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