116 actas del xi congreso católicos y vida pública En esta etapa podemos ir discerniendo como está la vida sacramental de la familia que se visita, pero sin caer en juicios, y se buscará la forma de facilitar el acceso a los sacramentos en la medida de las posibilidades. No se trata de menoscabar la dignidad de los sacramentos y la necesidad de la catequesis para recibirlos, pero sí de orientar para la recepción de los mismos. Etapa III: integrar (etapa de celebración y participación en la vida de la Iglesia) Después de la etapa kerigmática sigue un período de acompañamiento para que la familia comprenda cuál es su identidad y su misión como transmisora del legado cristiano. Cuál es y cómo se desarrolla su papel protagónico como Iglesia doméstica en medio de la comunidad parroquial. Y lógicamente, se le invita a participar de la oración de la Iglesia especialmente en el Culto Divino, especialmente de la eucaristía y el sacramento de la reconciliación; también en la oración familiar especialmente como extensión de la celebración eucarística. Se le invita, además, según avance el proceso de integración a la vida de la Iglesia, a asumir servicios pastorales como expresión de su dimensión misionera bautismal.
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