Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

142 actas del xi congreso católicos y vida pública objetivos, las consecuencias son funestas para ella y para las personas que así se comportan. Cuando el objetivo es tener más, no se puede amar al otro, no podemos poner nuestra vida al servicio de Dios y de los demás, porque soy yo y lo mío quien está en el centro de mi vida. La posibilidad de descentrarse para amar al prójimo, para ponerme al servicio de los otros por amor, se ve eliminada de raíz porque nuestra estima solamente se dirige a lo que quiero tener para mí. Por eso esta cultura del bienestar en la que nuestro único objetivo es el tener más, nos anestesia, nos impide preocuparnos por la otra persona, nos inmoviliza ante la injusticia (Evangelii gaudium 54). Francisco no se limita a describir esta consecuencia de la búsqueda prioritaria del crecimiento económico, sino que también nos muestra (Evangelii gaudium 53) cómo este planteamiento transforma la organización económica en una economía que mata la humanidad de aquellas personas que priorizan el tener sobre todo lo demás. Cómo esta ansia las deshumaniza impidiéndoles preocuparse por el más desfavorecido. Una economía que mata la dignidad de las personas porque priva a muchas de ellas de sus derechos, lo que les imposibilita para gozar al menos del mínimo para poder vivir con dignidad. Una economía que mata a personas de hambre y de pobreza, ya que excluye y descarta a aquellos que no pueden aportar lo que la economía les pide. Una economía que mata la esperanza, porque afirma que no se puede hacer otra cosa que amoldarse a los dictados económicos, que cualquier idea que se salga de su propia ortodoxia está condenada a fracasar, que no tenemos más opción que ajustarnos a esta clase de economía para que las cosas vayan bien. Una economía que mata la naturaleza ya que, con su afán de explotar los recursos naturales para poder incrementar la producción, deja de cuidar la creación para explotarla con el fin de extraer de ella todo lo que se pueda en poco tiempo. Por ello, la Doctrina Social de la Iglesia nos habla de que “El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todas las personas y a toda persona.” (Populorum progressio, 14). Tenemos que ir más allá, debemos dejar a un lado el crecimiento económico para pasar a un desarrollo integral. Un desarrollo que se preocupe más por promover a las personas y a cada una de ellas, que a tener más entre todos. Esto conlleva un concepto de desarrollo que va más allá del crecimiento económico, que deja a un lado el economicismo

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