22 actas del xi congreso católicos y vida pública El arzobispo de Buenos Aires habló de la evangelización, la razón de ser de la Iglesia, que tiene que salir de sí misma e ir hacia las periferias. Periferias no solo geográficas, sino también existenciales: las del misterio del pecado, del dolor, de la injusticia; las de la ignorancia, las de la ausencia de fe, las del pensamiento, las de cada forma de miseria. Criticó a la Iglesia “autorreferencial”, enferma de narcisismo, que da lugar a ese mal que es la mundanidad espiritual (según el teólogo jesuita Henri de Lubac, el peor mal en el que puede caer la Iglesia), ese vivir para darse gloria los unos con los otros». […]. Hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora, que sale de sí misma, la de la palabra de Dios, que fielmente escucha y proclama; o la Iglesia mundana que vive en sí, por sí y para sí. Esto debe iluminar los posibles cambios y reformas por realizar para la salvación de las almas. Palabras cuyo eco se expande a través de su primera exhortación apostólica, Evangelii gaudium, la carta magna de este pontificado que hay que conectar con la Evangelii nuntiandi de Pablo VI. No olvidemos que este documento del papa Montini constituyó el hilo directriz de los Ejercicios Espirituales que el cardenal Bergoglio dio (en 2006) a los obispos españoles. Al fin y al cabo esta intervención será, en cierta medida, una glosa de Evangelii gaudium. Coloquémonos de nuevo en el 13 de marzo de 2013. Los cardenales habían cumplido su deber de “darle un obispo a Roma”, los hermanos cardenales habían ido a buscar “casi al fin del mundo”. “Y ahora, —dijo el papa— comenzamos este camino: obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros”. Jorge Mario Bergoglio era consciente de las circunstancias en las que se había producido su elección después de la histórica dimisión de su antecesor, el papa teólogo Joseph Ratzinger, anunciada el 11 de febrero de 2013. Así lo puso de manifiesto en su primer encuentro con los periodistas, el 16 de marzo. En ese momento Francisco recordó que [...]los acontecimientos de la historia requieren casi siempre una lectura compleja, que a veces puede incluir también la dimensión de la fe. Los acontecimientos eclesiales no son ciertamente más complejos de los políticos o económicos. Pero tienen una
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