El nuevo paradigma ecológico socioambiental como misión de los católicos en la vida pública hoy Dra. Emilce Cuda secretaria Pontificia Comisión para América Latina Un salto tecnológico cualitativo sin precedentes produce desequilibrios sociales con consecuencias ambientales que ponen en peligro a la creación. No se está respetando la dignidad que representa el imago Dei en las personas y en la naturaleza. Los datos de los organismos internacionales nos dejan ver una crisis civilizatoria y nos interpelan a comprometernos de manera adulta con el cuidado de la creación. De no cambiarse los modelos económicos productivos actuales —extractivistas y excluyentes—, la criatura humana y la riqueza de la biodiversidad de las especies desaparecerán. Para los cristianos católicos, atender el clamor de la tierra y de los pobres no es un programa político, económico o social. Por el contrario, es constitutivo de la misión evangélica comprometiéndonos a intervenir en la vida pública dando razones sólidas y actuales de nuestra fe. El modo de hacerlo, como Iglesia de Jesucristo, no es el de la ética secular, ni el de la religión. El modo es el de la teología moral que, de acuerdo con el método propuesto por los padres conciliares de ver-discernir/juzgar-actuar, respondiendo a los principios del magisterio social pontificio desde Rerum novarum a Fratelli tutti, mediante un diálogo social respetuoso de las diferencias, busca la unidad. Se trata de evangelizar con palabras y gestos, haciendo carne el Evangelio, saliendo a curar al mundo de las ideologías como la otra cara de la teología.
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