Actas XI Católicos y Vida Pública | La propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio

25 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio aquella frase de san Juan Crisóstomo: “Nada en el mundo e más fuerte que el justo que reza. El hombre que reza tiene sus manos en el timón de la historia”. En aquel momento extraordinario de oración escuchamos las siguientes palabras del papa: “¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?” El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. Un papa que encarna la historia presente y que, en la soledad de la historia, nos invitaba a mirar al que traspasaron. La historia de la Iglesia, el largo caminar de siglos, también de lo cultural-institucional, estaba presente en la arquitectura imponente del exterior de la Basílica de san Pedro, pero se ocultaba ante esa mirada del papa a Cristo, en la relación entre el Señor de la historia y el hombre que alienta esa presencia del Evangelio en la historia. De hecho, la insistencia del papa en la reforma de la Iglesia, en la reforma de la dimensión institucional de la Iglesia, —recordemos que si hay algún papa que se haya preocupado por reformar el Código de Derecho Canónico es el papa Francisco— como uno de los leit motivs de su pontificado, nos habla de un proceso de reconfiguración institucional del cristianismo a partir de una vuelta al Evangelio sine glossa a modo del “Poverello” de Asís. Según la teoría clásica, el deber primario de las instituciones —el marco institucional orienta nuestros comportamientos— no es solo permitir que un conjunto social conviva en un determinado territorio, sino garantizar la continuidad del cambio y prolongar así el mundo- vida. Hoy la prolongación del mundo, y en gran medida de la vida, por cierto se está haciendo primeramente desde lo que se denomina la biopolítica, que tiene como flecos la politización de la medicina y la medicalización de la política. un cambio de época, no una época de cambios...

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