138 actas del xi congreso católicos y vida pública De hecho, cuando comparamos los niveles educativos y de esperanza de vida de diferentes países con diversos niveles de vida (indicadores de bienestar aceptados por todos), vemos que, a partir de un determinado nivel de renta por habitante, la mejora de ingresos de la población no supone incrementos ni proporcionales ni sustanciales de estos indicadores de bienestar (Lluch Frechina, 2017a). En cuanto a la segunda condición, es decir, que este crecimiento económico acabe beneficiando a todas las personas, parece que tampoco se cumple fácilmente. A pesar de los altos niveles de crecimiento económico que hemos experimentado en el mundo en los últimos años, la reducción de la pobreza absoluta no ha ido a la zaga. Mientras que la producción mundial por habitante se ha incrementado en un 58% entre 1990 y 2010 (medido en Paridad del Poder Adquisitivo -PPA- a niveles de 20112) el número de personas que no supera el umbral de la pobreza, es decir, que vive con menos de 5,5$ diarios (2.007$ anuales) se ha mantenido constante. Aunque dentro de este grupo (que supone un 48% de la población mundial) una parte importante ha incrementado sus ingresos, siguen sin salir de la pobreza ni superar este umbral (ganan más pero siguen sin dejar de ser pobres). A esto hay que añadir que su diferencia con respecto a quienes más tienen se ha incrementado. En 1990 quienes ganaban 5,5$ diarios tenían unos ingresos anuales que suponían un 22,2% de la media mundial (24$ diarios). Sin embargo, 22 años más tarde, en 2012, esas mismas personas ganan solamente un 14,2% de la media mundial (37,9$). La pobreza absoluta se mantiene, pero las diferencias con quienes mejor están se incrementan. No necesitamos mucho más para demostrar que este elevado crecimiento económico no beneficia a todos por igual. El crecimiento de la renta media se ha concentrado, sobre todo, en aquellos que tienen más y no ha permitido salir de los niveles de pobreza a la mitad de la población mundial. Tener más entre todos no supone que todos tengamos más ni que se acabe con la pobreza. 2 Un dólar de paridad del poder adquisitivo compensa los distintos niveles de precios que existen en diversos países para que sean equivalentes. Así compensa en los países más caros en los que se necesita más de un dólar para lograr uno de PPA, mientras que en los países más baratos con menos de uno se logra uno de PPA. Para los datos de este párrafo se ha utilizado la base de datos del banco mundial que se puede encontrar en http://databank.worldbank.org
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