160 actas del xi congreso católicos y vida pública Oxford, Cambridge, Salamanca, Padova, Heidelberg, la Jagiellonian, y St. Andrews son ejemplos, solo por nombrar algunas, de esta tradición. Muchas tuvieron su origen en las escuelas catedralicias, y la mayoría fue fundada por alguna combinación de acta constitutiva pontificia o real. Eran (y son) centros de enseñanza y escolaridad que tenían el currículo tradicional del quadrivium (aritmética, geometría, música, y astronomía) y del trivium (gramática, retórica, y lógica). Desde luego, daban lugar a títulos superiores en la teología, el derecho, y la medicina. Muchos de los profesores y los catedráticos en estos sitios eran clérigos o personas afiliadas a la Iglesia. En cambio, un gran número de los puestos en la Iglesia solía ser dotado por personas educadas en las universidades. El sentido fundamental al hablar del ejemplo de las universidades, en particular las católicas, va más allá de indicar solo sitios donde las ciencias eran (y son) una parte natural del currículo. Tiene que ver con la razón, porque la Iglesia tradicionalmente se ha involucrado sustancialmente en la educación, ya sea en la educación y enseñanza universitaria, en la superior, en la primaria o en la formación profesional. Según mi opinión, hay una doble razón para esto. En primer lugar, las instituciones educativas católicas son lugares en que los diversos aspectos de nuestro mundo, de hecho, nuestra realidad y existencia, se enfrentan, se estudian, para entender algo de la vida en que nos hallamos. En síntesis, son lugares que se dedican a la búsqueda de la verdad – la verdad de los seres humanos, la verdad de la realidad de nuestro mundo (y universo), y por último, la verdad de Dios. Hacen las preguntas importantes de la vida. “¿No quiere saber uno?” Se puede oír el eco del principio de la Metafísica de Aristóteles3, “Todos los hombres desean por naturaleza saber.” Según la creencia del cristianismo, con la teología se aprende algo de la verdad de Dios. En la literatura y en las artes, aprendemos y expresamos algunos de los temas y de las verdades que caracterizan la vida de los seres humanos (el amor, la muerte, la tragedia, el sufrimiento, etc.). En las ciencias, aprendemos algo del universo físico en que vivimos, por ejemplo, preguntando si posiblemente existan otros seres, los extraterrestres. Estudiando la historia, examinamos las acciones del pasado, lo que indican de nuestras culturas y sociedades, y cómo podemos forjar un futuro mejor. Estudiando la política, la economía, y la ética podemos 3 Aristóteles, Metafísica, lib. 1, p. 1
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