31 la propuesta cristiana ante los desafíos de un mundo en cambio Lumen Gentium 22. Sin embargo, con estos dubia ustedes mismos manifiestan su necesidad de participar, de opinar libremente, de colaborar, así están reclamando alguna forma de sinodalidad en el ejercicio de mi ministerio. Verdad, porque pobrecitos es que, cuando a veces los años pasan y esto se va llenando de pereza, no hay que escribir. Y mucho menos firmar lo que llaman dubia, mucho menos porque quedan en ridículo. ¿Perdón, verdad? Lo digo in camera caritatis, pero hay que decirlo, hay que decirlo. Otra mala hierba, otra fuerza sería el gnosticismo. Tan viejo como la historia de la Iglesia, pero que sigue latente en muchas partes. En la exhortación apostólica Gaudete et exsultate, el papa nos pone en guardia y dice, El gnosticismo supone una fe encerrada en el subjetivismo, donde solo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos. Esto puede ocurrir dentro de algunas comunidades de la Iglesia, absolutizan sus propias teorías y obligan a los demás a someterse a los razonamientos que ellos usan. Un sentimiento de separación de superioridad genera una insuperable distancia entre nosotros que poseemos una verdad superior y los otros, incapaces de acceder a este grado de iluminación. El señor Jesús bendice a los considerados marginados de su tiempo. La sinodalidad, cuando es auténtica, elimina las distancias y produce comunión, no la dificulta, muy importante que lo tengamos en cuenta por el tema que tenemos. Produce comunión no la dificulta. Hay otra de las malas hierbas, otro problema, sería una especie de endurecimiento farisaico antisinodal. Los fariseos en tiempos del señor Jesús rechazaban a todo aquel que no fuera fiel a la ley y a las tradiciones para formar comunidades cerradas que se llamaban a sí mismas el resto fiel de Israel. De hecho, su nombre significa los separados, es decir, los santos, la verdadera Comunidad de Israel, un estilo cerrado, pero ellos se creían los santos. Piensen que san Pablo, Pablo, Saulo de Tarso quiso ser fariseo porque quería ser santo. Ahora bien, un estilo cerrado endurece a las personas, no se puede caminar sinodalmente con esclerosis farisaica. En algunos lugares hemos visto una fobia al sínodo. Perdón que lo el sínodo sobre la sinodalidad: comunicación, participación y misión
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