El costo económico de la pobre gobernanza y la corrupción en Puerto Rico

Prólogo La palabra corrupción se deriva del griego “corruptio” que significa quebrar o romper. En Puerto Rico, la corrupción en sus múltiples modalidades, ha tenido un papel significativo en la precaria situación de las finanzas del país que ha estado marcada por la quiebra de las finanzas públicas y por el nombramiento de una Junta de Supervisión Fiscal. Además de afectar las finanzas y la credibilidad del país en los foros internacionales, la corrupción ha minado la confianza ciudadana en las instituciones públicas y en sus funcionarios. Resulta extraño cuando transcurre un mes sin que se dé cuenta de alguna investigación o radicación de cargos a algún funcionario de nuestro gobierno. Este mal ha maculado todos los niveles gubernamentales (federales, estatales y municipales), así como a los diversos poderes o ramas de nuestro gobierno: ejecutivo, legislativo y judicial. Igualmente, esta enfermedad social ha atravesado una multiplicidad de puestos en nuestra administración pública, desde los más altos cargos gubernamentales hasta los más humildes trabajos de línea. Los costos para el país son enormes y comprometen su desarrollo futuro. Aquí debe recordarse que, en agosto de 2022, la contralora de Puerto Rico, Yesmín M. Valdivieso, se hizo eco de las expresiones de otros contralores que la precedieron al plantear que 10% del presupuesto del país se pierde por culpa de la corrupción.

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