De los desafíos a la esperanza: propuestas de la PUCPR para una nueva gobernanza

62 pontificia universidad católica de puerto rico a modo de conclusión En las páginas anteriores nos propusimos elaborar una descripción breve y sucinta de las causas de la pobreza que persiste en Puerto Rico. Además de presentar los datos de rigor, resumimos algunas de las propuestas más importantes sugeridas desde fines del Siglo XX y principios de este siglo, hasta nuestros días, por distintos sectores de nuestra sociedad, dirigidas a combatir la pobreza desde su raíz, a reducirla dentro de un periodo de tiempo razonable y, eventualmente a erradicarla. Varias de las medidas enumeradas coinciden con propuestas concretas que tanto el Banco Mundial como la Organización de Naciones Unidas han publicado durante los años más recientes. Para esos organismos internacionales la meta continúa siendo la erradicación de la pobreza extrema en el planeta para el 2030. Se advierte que estas propuestas no toman en cuenta los efectos que ha tenido —y que ciertamente tendrá— la pandemia provocada por el virus del COVID-19 sobre las metas trazadas en documentos como los Objetivos del Desarrollo de la ONU, entre otros. Tales efectos están por documentarse, pero se anticipa que han afectado seriamente dichos objetivos. En el caso de Puerto Rico, existe un consenso abrumador en el sentido de que el gobierno central necesita dirigir sus esfuerzos hacia la creación de fuentes de desarrollo económico sostenible que redunden en la creación de empleos y en la autosuficiencia. La pobreza en Puerto Rico impone una alta y trágica penalidad a muchos de los trabajadores desempleados: la subsistencia y la dependencia de las ayudas alimentarias, la muerte o la cárcel como resultado del punto de drogas, o la emigración y el desarraigo. No hay duda de que el trabajo es la actividad central que nos permite la humanización y la transformación de la naturaleza para satisfacer nuestras necesidades y es también el organizador de nuestras vidas, del ocio, del nivel de vida, del retiro y de la familia. La pérdida del trabajo provoca sufrimiento, inseguridad, deudas y desprestigio. El rechazo que experimentan quienes buscan empleo infructuosamente es interpretado y experimentado como un fracaso personal. Por otra parte, la literatura y los estudios e investigaciones examinados le asignan un papel vital a la educación. El sistema educativo de Puerto Rico ha estado montado en aquella falacia aprendida en los primeros grados de que el nuestro es un país pequeño, sin recursos y

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