Koinonía 2008-2009

60 cambio, en la visión de la Iglesia el cuerpo humano es una parte integral de la persona humana. Mi cuerpo no es un objeto que yo poseo, sino que soy yo; yo persona soy cuerpo (formando una unión inseparable con el componente espiritual, el alma). Para explicar esto mejor pasamos a la teología del cuerpo según Juan Pablo II. La llamada “teología del cuerpo” en realidad es un conjunto de catequesis. Fueron 129 catequesis de Juan Pablo II desde el 1979 hasta el 1984. Ya eso nos dice la enorme importancia que le dio el Papa, estuvo cinco años tratando este tema. Igualmente, como decíamos al inicio, podemos considerar estas catequesis como una respuesta del Espíritu Santo a la situación que vivimos, a la oscuridad, al no conocer, pues Dios me responde a través de su elegido, en este caso Juan Pablo II, y nos ha hablado sobre la realidad del cuerpo y la sexualidad humana, sobre el valor del cuerpo humano, sobre el bien que significan la sexualidad, el matrimonio y la familia. Juan Pablo II describe toda su teología del cuerpo como un amplio comentario de la doctrina contenida en la encíclica “Humane Vitae”. Durante cinco años estuvo tratando de explicar qué nos dijo la “Humane Vitae”. Otra cita de Santo Tomás de Aquino: “dado que el alma es parte del cuerpo de un ser humano, el alma no es todo el ser humano y mi alma no soy yo 42 ” . De modo que, yo persona, no soy sólo alma, aunque muchas veces hablamos así en la Iglesia: cura de almas, pastor de almas, salvación de las almas. Pero el ser humano, la persona, no es alma solamente; siempre es alma y cuerpo, compenetrados, inseparables, formando una unidad. Esta es la idea de Santo Tomás de Aquino; somos espíritu, pero siempre un espíritu encarnado y nunca podemos separarnos de la realidad de nuestro cuerpo. ¿Qué sucede cuando se separa el cuerpo y el alma? Me muero; por lo menos en este mundo ya no soy yo. Para insistir en lo mismo vemos una cita, ahora del Catecismo de la Iglesia Católica : “La carne es el soporte de la salvació n 43 42 S. Tomás de Aquino, Comentario a 1Co, XV, 1, 11 ” . Nos quiere decir que tanto valor tiene el cuerpo humano que Dios lo ha tomado para Sí; es por medio de la Encarnación del Verbo que Dios me salva. La 43 Caro salutis est cardo, «La carne es soporte de la salvación». Creemos en Dios que es el creador de la carne; creemos en el Verbo hecho carne para rescatar la carne; creemos en la resurrección de la carne, perfección de la creación y de la redención de la carne. Catecismo de la Iglesia Católica, 1015. La “Humanae Vitae” y la teología del cuerpo en Juan Pablo II 59

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