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cuaderno de investigación social y económica
pontificia universidad católica de puerto rico
(muchachos); que se les llame con mi nombre y con el
nombre de mis antepasados Abrahán e Isaac; que crezcan
y se multipliquen en la tierra” (
Gn
, 48, 16, paréntesis
nuestro). Similarmente, en el libro de Éxodo, como parte
de la ratificación de la alianza entre el Señor y el Pueblo
de Israel, Moisés “…mandó a algunos jóvenes israelitas
para que ofrecieran holocaustos e inmolaran novillos
como sacrificios de comunión en honor del Señor” (
Ex
,
24, 5). En los Salmos, el Rey David le canta al Señor
diciendo: “No recuerdes los pecados ni las maldades de mi
juventud; acuérdate de mí, por tu amor, por tu bondad,
Señor” (
Sal
, 25, 7). De una belleza similar es el siguiente
verso del Salmo 71: “Desde mi juventud, oh Dios, me
has instruido, y yo he proclamado tus maravillas hasta
hoy” (
Sa
l, 71, 17). En el libro del Eclesiastés pueden
encontrarse varias advertencias a las personas en la etapa
de su juventud. En primer lugar, este libro establece lo
siguiente: “Disfruta joven, en tu adolescencia y sé feliz
en tu juventud; sigue tus sentimientos, dale alas a tus
ilusiones, y ten presente que de todo esto te juzgará
Dios” (
Ecl
11, 7).
Por otro lado, al examinar los temas de los jóvenes
y la juventud en el Nuevo Testamento, se destacan las
siguientes citas. En primer lugar, en el Evangelio de
Juan, se establece un contraste entre la juventud y la
vejez. En este versículo, Jesús le señala a Pedro, “Te
aseguro que cuando eras más joven, tú mismo te vestía
e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo extenderás
los brazos y será otro quien te vestirá y te conducirá
adonde no quieras ir” (
Jn
, 21, 18). Otra referencia muy
conocida del Nuevo Testamento sobre los jóvenes es
la llamada parábola del joven rico (
Mt
, 19, 16-30). En
esta, un joven piadoso le pregunta a Jesús qué tenía que
hacer para obtener la vida eterna. Jesús le contestó, “No
mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso




