Revista Horizontes: primavera/otoño 2013 | Año LVI-LIX Núms. 108-115

EN EL DESVELO INSOMNE (DEL OPUSCULO "BOCADOS DE CARDENAL) Por: Silgia M. Suarez Melero Tempranito en la madrugada, despierta al punto del instante insomne de su nueva soledad. Abandona la cama donde su guitarra ocupa el espacio que la muerte ha dejado vacío a su paso por la vida. Se desplaza fluyendo silenciosamente del ensombrecido dormitorio al estudio, que nada entre las quietas aguas del reposo. Oprime el botón del reloj parlante que descansa redondo sobre la aparatosa y superpoblada mesa de su computadora. Sólo diez minutos pasada la media noche y el viejo inconstante y caprichoso aún no llega con su saco de sueños. Cada noche que transcurre, Morfeo se demora más y más en llegar a rescatarla del desvelo. A pesar de la oscuridad cerrada, no enciende la luz. Sale por la puerta lateral, la que se abre a la gran terraza de abajo, cuyo techo de zinc para la lluvia acaba de proveer el deleite de los coquíes despiertos, que cantan como locos el resto de su canto, hasta alcanzar las rosas de la aurora. En medio de la tímida escampada, permeando el ambiente circundante, el grillito de Isabella sopla y resopla su elocuente cornetín contento, alertando a las flores que todavía duermen. Mientras tanto, la cigarra perezosa chilla de envidia hasta que revienta. El epílogo silencioso del estallido se rellena con el canto monocorde de las ranas. Camina varios pasos, en medio del estéril coloquio de los batracios. Hace girar su cuerpo a la izquierda y se detiene, su rostro transfigurado por el esplendor astral. Ávidamente, se llena los pulmones de aire y logra que el diafragma se acomode adecuadamente. Aguanta el aire hasta que comienza a sentirse incómoda y lo deja salir, lentamente, sin prisa. Repite las inhalaciones y exhalaciones varias veces, entregándose, integrándose. Mirando hacia arriba, que es lo mismo que mirar hacia adentro, encuentra su punto de luz, su propio centro. Sube por la amplísima escalera luminosa de la luna llena; que ya no es la misma luna, luna lunera, la parrandera, cascabelera, luna de queso holandés que se come con melao. Mira hacia arriba nuevamente, hacia adentro, poco a poco, cautelosa, paso a paso, evitando resbalar en la escala de luz amarilla y mojada por el recién agotado chubazco septembrino. Pone sumo cuidado en cada paso del ascenso. Se detiene. Levanta su mirada y nota que, mientras más se remonta por la frondosa melena rubia de la luna, mientras más lejos sube, más lejos queda el destino de su mirada. Nuevamente, tal vez buscando la ayuda de algún ángel extraviado, mira a su alrededor y ve su salvación. Se agarra tenazmente al rabo luminoso de un cometa errante, y se deja arrastrar por su vuelo desorbitado. En Ponce, Puerto Rico;29 de septiembre de 2009. LA CREACION DESDE EL MUNDO INTERIOR DE UNA POETA NO VIDENTE Por: Silgia M. Suarez Melero Realmente, no puedo hablar desde el punto de vista de una poeta no vidente, porque considero que no lo soy. No Nací ciega; y aunque actualmente estoy ciega, no lo soy. No es lo mismo el ser que el estar. Les recuerdo que los sentidos recogen información del medio ambiente circundante, y que la acción de ver se ejecuta en el cerebro, según los neurólogos. Opino Sin embargo, que lo que el hablante lírico del poema "Íntima", describe de su realidad circundante es lo que ella percibe con su tercer ojo, directo al corazón donde choca con su psique y la oprime, iriéndola en su intimidad. Desde el 5 de octubre de 1982, cuando me ocurrió lo temido, mi ceguera total, estoy privada del uso de mis ojos. Paradójicamente, la experiencia del desprendimiento de la retina y sus efectos se recogen líricamente en el poema "Luces": "Fastuosa caravana de luces poliformes, que cruzan silenciosas el oscuro escenario. La retina deshecha se estrella contra el nervio, diseñando las luces que invaden mi cerebro. Psicodélico baile de formas luminosas, que sienten otros ritmos, que escuchan otras notas. Universo cautivo en el cerebro estéril. Desorbitados orbes de mundos incorpóreos, que giran caprichosos, en perfecto desorden. Continuo movimiento que busca su equilibrio. Cobarde, el pensamiento, se esconde en el olvido. Sólo quedan las luces en el páramo oscuro." La poeta ha tenido que aprender a utilizar mejor el resto de los sentidos para acopiar información del medio ambiente que le permita percibir la realidad circundante lo más fiel y satisfactoriamente posible; no sólo con la mente, pero también con el corazón. En palabras de Blas Pascal, "El corazón tiene razones que la razón desconoce"." Gracias al conocimiento de esa verdad del filósofo francés, puedo, sin embargo, hablarles del mundo interior de una mujer que viene al mundo "porque dos corazones quisieron abrazarse, perpetuarse en el tiempo y en el espacio", que nace poeta y crece poeta porque vive en un hogar feliz, a pesar de las adversidades del diario vivir. Sin embargo, desde muy joven, se siente amedrentada ante la perspectiva de perder la vista debido a una condición congénita por la línea paterna. Ese miedo se reviste de palabras y cobra vida en el poema "El miedo": "Cuando ella era niña, perdió el punto celeste que al lado de la luna todavía resplandece. Entonces, nace el miedo, pequeñito y endeble, que al correr de los años, en titán se convierte. Es un miedo gigante, como el miedo a la muerte, que a veces se concreta y a veces es latente. Pero, calcina el alma y en soledad se duerme. Se arropa con la angustia y se acuna en la mente. Y, como el niño, teme: teme a la oscuridad. Lo devora ella todo, menos la soledad. Se traga horizontes@pucpr.edu Años LVI-LIX Núms. 108-115 Horizontes – primavera / otoño 2013-2016 75

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