práctica de alto valor formativo, sino también una oportunidad única para comprender la gastronomía desde una dimensión más profunda: como un lenguaje cultural que conecta territorios, historias e identidades. Durante la jornada, los estudiantes colaboraron en la ejecución de diversas preparaciones, explorando ingredientes locales y técnicas culinarias que dialogaban con tradiciones africanas y caribeñas. Este intercambio permitió reconocer cómo muchas de nuestras prácticas culinarias contemporáneas encuentran eco en otras culturas, recordándonos que la gastronomía es, en esencia, un espacio de encuentro entre pueblos. La participación estudiantil en esta experiencia fue coordinada académicamente por la profesora y chef Yadira Ivelisse Pacheco, del programa de Artes Culinarias de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, recinto de Mayagüez. Reconocida por su compromiso con la educación culinaria y la valorización de los productos locales, la profesora Pacheco ha impulsado diversas iniciativas que promueven experiencias formativas vinculadas con la cultura gastronómica del país. “Más allá de la técnica, la experiencia permitió reflexionar sobre el significado de nuestras raíces gastronómicas y el papel que desempeñan los cocineros en la preservación y reinterpretación de las tradiciones culinarias. En un momento en que la gastronomía global busca constantemente nuevas narrativas, eventos como Raíces 2 destacan la importancia de mirar hacia el origen, hacia los ingredientes, las historias y las comunidades que han dado forma a nuestra cocina” sostuvo la chef Pacheco. Bajo su dirección académica, los estudiantes no solo participaron en la ejecución culinaria del evento, sino que también pudieron observar de cerca la dinámica de trabajo de chefs que hoy representan lo mejor de la gastronomía contemporánea. Este tipo de experiencias refuerza el aprendizaje práctico y contribuye a formar profesionales conscientes del valor cultural y social de la cocina. Raíces 2 demostró, una vez más, que la gastronomía es mucho más que una disciplina técnica. Es un vehículo para contar historias, preservar identidades y construir puentes entre culturas. En cada plato preparado durante el evento, se reflejó una idea poderosa: que nuestras raíces culinarias no son un punto de partida estático, sino una fuente viva de inspiración que continúa evolucionando. 10
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