Vida religiosa y espiritualidad

111 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico virtual y que no vive una situación particular de enfermedad o de movilidad, no manifiesta un deseo de ayudar al prójimo. Lo que evoca es un cumplimiento a una norma y una serie de beneficios personales. En un caso, la persona mencionó lo siguiente: ‘Me gusta escuchar la misa desde mi espacio individual a través de la radio y Facebook’ (Respuesta 10). La celebración litúrgica se ha convertido en costumbre para ellos y ha dejado de ser experiencia. Se han quedado con la lectura de la Palabra. La razón que brindan para preferir lo virtual es que encuentran mayor diversidad en las predicaciones en línea y pueden optar por la que más le agrade. Así también, aducen que, al asistir presencialmente, serán juzgados por cómo visten y se sienten presionados a vestir acorde con los demás presentes; buscan evitar sentirse acusados. No se puede ignorar que el chisme, el malentendido y las confrontaciones pueden alejar a los feligreses de las celebraciones en la Iglesia. Pero esto es un problema persistente en cualquier organización o institución, lo que debe ser manejado por el liderato de cada organización. En la medida en que el feligrés comprende la importancia del ritual y de la vida en comunidad, aprecia más la celebración presencial. Si esta celebración se convierte en costumbre, en un cumplimiento puramente moral o incluso cuando sólo preserva una dimensión pedagógica en la homilía, es probable que el feligrés pierda interés en lo presencial. En cambio, optará por el mecanismo más fácil para “cumplir con sus obligaciones”. En términos generales, entre quienes prefieren la misa presencial como aquellos que la prefieren virtual o televisada un grupo importante le brinda importancia a la Palabra que se proclama y se predica en la celebración. Se espera que haya un mensaje de esperanza. Esta forma de vivir la liturgia puede estar ligada a la influencia del protestantismo en Puerto Rico, cuyo núcleo es una iglesia tipo heraldo o proclamadora del evangelio y a la importancia que en el seno del catolicismo post Concilio Vaticano II ha cobrado la predicación (Francisco, 2013). Aunque la misa presencial es preferible, es cierto que la misa virtual vino para quedarse. Incluso, algunas personas aseguran esperar porque se continúen abriendo posibilidades para vivir la misa e incluso los sacramentos de forma virtual. Se abren diversas preguntas: ¿Se podrá

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