Vida religiosa y espiritualidad

PRIMERA EDICIÓN VIDA RELIGIOSA Y ESPIRITUALIDAD EN PUERTO RICO

PRIMERA EDICIÓN PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE PUERTO RICO 2026 VIDA RELIGIOSA Y ESPIRITUALIDAD EN PUERTO RICO JESÚS VÉLEZ MÉNDEZ, PH.D. CAROLINA VILA PORRAS, PH.D.

El material publicado en este libro no puede ser reproducido o transmitido en ninguna forma, medio o formato, total ni parcialmente, sin la autorización escrita del editor y autor. Vida religiosa y espiritualidad en Puerto Rico Primera edición 2026 © Jesús Vélez Méndez Carolina Vila Porras © Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico 2250 Boulevard Luis A. Ferré Aguayo, Suite 557 Ponce, Puerto Rico 00717-0655 Teléfono: 787.841.2000 www.pucpr.edu/publicaciones Edición: Caridad Elena Álvarez Suárez Prensa y Comunicaciones, PUCPR Diagramación: Carlos Javier Santos Velázquez coordinador de Publicaciones Prensa y Comunicaciones, PUCPR Diseño de portada: José González Sotomayor diseñador gráfico institucional, PUCPR Impreso en Puerto Rico / Printed in Puerto Rico ISBN: 978-1-970009-62-0

Agradecimientos Agradecemos a la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico y al Decanato de Artes y Humanidades por darnos la confianza para llevar a cabo este proyecto; al Observatorio de Sociedad, Gobernanza y Políticas Públicas, por gestionar el financiamiento y desarrollo del mismo; al Dr. Hernán A. Vera Rodríguez, director del Observatorio, y a la Dra. Jennifer Castellanos Barreto, ex ayudante del director, por brindarnos su respaldo y asesoría; al Pbro. Dr. Luis O. Jiménez Rodríguez SJ, por realizar el prólogo de este libro y brindarnos sus aportes; a la Oficina de Prensa y Comunicaciones, que nos ayudó en la difusión y promoción del estudio; a nuestros familiares, amigos y colegas, que ayudaron en la reflexión y en la búsqueda de más conocimiento; y, finalmente, a las miles de personas que participaron del cuestionario. Sin cada una de sus aportaciones, habría sido imposible llevar a cabo este proyecto.

Prólogo En cada momento de la historia y en cada contexto, la Iglesia debe estar atenta a los signos de los tiempos para responder a lo que el Espíritu nos llama en cada pueblo y cultura. Hoy vivimos un profundo cambio de época, como nos lo recuerda el papa Francisco (2015). Se trata de un cambio profundo de maneras de interpretar la vida, de pensar, de valorizar y de actuar. Como ocurre en medio de grandes cambios, hoy vivimos con incertidumbre y temor, pero también con la esperanza en el Salvador que nos invita a compartir la Buena Noticia con nuestras hermanas y hermanos. Este cambio de época se vive en el seno de la Iglesia católica donde asistimos a un momento de reforma eclesial y de acogida del Concilio Vaticano II que nos lleva a ser una “Iglesia en salida”, una Iglesia que vive esa nota constitutiva del pueblo de Dios que es la misión de evangelizar. Esa reforma nos ha hecho conscientes de otra nota constitutiva de la Iglesia: el estilo sinodal de todos caminar juntos, escuchándonos y buscando el soplo del Espíritu mediante un proceso de discernimiento eclesial. En medio de contextos como el nuestro, donde se vive una gran inseguridad e incertidumbre, se hace más necesario el discernimiento de la voluntad de Dios, la acogida del soplo orientador del Espíritu.

10 pontificia universidad católica de puerto rico Dentro de esa reforma sinodal se encuentra la renovación y transformación de los estudios eclesiásticos, como nos lo recuerda el papa Francisco (2018), dentro de una Iglesia misionera y sinodal, toda ella en discernimiento. Dentro de esta reforma, es tarea de la teología y de toda universidad católica elaborar una “síntesis orientadora” (Francisco, 2018, Veritatis gaudium 4.c) de todos los saberes que integren evangelio y vida, fe y razón, disciplinas teológicas y cultura, ética y tecnología, mística y acción, libertad y compromiso, alegría y responsabilidad, misión y celebración, esperanza y realismo, y amor y justicia. Se trata de realizar una teología que, junto al diálogo con la realidad, es inter y transdisciplinaria en su propio desarrollo y método (Francisco, 2018, Veritatis gaudium 4.c). Este libro se inscribe precisamente en este proceso de reforma eclesial y teológica acogiendo las palabras del obispo de Roma: “Ni la Iglesia ni el mundo necesitan una teología “de escritorio”, sino una reflexión capaz de acompañar los procesos culturales y sociales, en particular las transiciones difíciles, haciéndose cargo también de los conflictos. Debemos guardamos de una teología que se agota en la disputa académica o que contempla la humanidad desde un castillo de cristal” (Francisco, 2022, párr.7). Esta investigación puede ayudar a la Iglesia local a implementar el método pastoral de la Iglesia latinoamericana y caribeña, legitimado por la Iglesia universal en los papas recientes, de ver, juzgar y actuar. Según nos dicen los obispos latinoamericanos y caribeños en el Documento de Aparecida, cuyo comité de redacción fue presidido por quien fuera en ese momento el cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.J., este método de ver, juzgar y actuar “implica contemplar a Dios con los ojos de la fe a través de su Palabra revelada y el contacto vivificante de los Sacramentos, a fin de que, en la vida cotidiana, veamos la realidad que nos circunda a la luz de su providencia, la juzguemos según Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, y actuemos desde la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo y Sacramento universal de salvación, en la propagación del reino de Dios, que se siembra en esta tierra y que fructifica plenamente en el Cielo” (CELAM, 2007, p19). Este trabajo interdisciplinario entre la teología y las ciencias sociales nos ayuda a ver, como comunidad creyente, la realidad de los cambios recientes en la manera en que los puertorriqueños viven

11 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico su fe y la practican, con sus luces y sombras. Nos ayuda como Iglesia a discernir desde Cristo, Luz y Vida, estas luces y sombras para así adecuar más nuestras pastorales, nuestras obras apostólicas, nuestras instituciones eclesiales y todos nuestros esfuerzos de acompañamiento a la nueva realidad que se caracteriza, según los autores, en una “búsqueda de Dios viva y sincera” Llama profundamente la atención el hecho de que los autores concluyen, luego de su estudio abarcador, por medio de un instrumento de investigación cuantitativo y cualitativo, que “la Iglesia católica, está llamada a asumir con profundidad y esperanza los cambios que atraviesan las vivencias de fe en la actualidad. El diagnóstico que emerge del análisis revela una espiritualidad y una vivencia de la religión en transformación, más personalizada y menos institucionalizada, en algunos casos, pero no por ello menos auténtica ni menos fecunda espiritualmente”. Finalmente, nos indican los autores que es necesario y apremiante fortalecer los procesos de formación teológica y pastoral de todos los agentes eclesiales. Esto coincide con la llamada del reciente sínodo a formar discípulos misioneros de una Iglesia sinodal y misionera donde todos los bautizados son corresponsables desde su particular vocación y estado de vida. No podemos menos que desear y orar para que este estudio sea acogido como una escucha sinodal en clave de discernimiento del pueblo de Dios en Puerto Rico para responder como Iglesia local en salida a los signos de los tiempos. ¡Qué María Madre de la Divina Providencia, la primera discípula misionera, nos inspire con su respuesta libre, comprometida y amorosa: “¡aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra!” (Lc 1, 38) Pbro. Dr. Luis O. Jiménez Rodríguez, S.J.

Resumen El libro “Vida religiosa y espiritualidad en Puerto Rico” constituye una exploración de los cambios vividos en las creencias religiosas y espirituales del pueblo puertorriqueño. A lo largo del texto, se evidencia que la espiritualidad y la religión, lejos de desaparecer, han encontrado nuevas formas de expresión, particularmente ante los desafíos históricos recientes. La crisis ambiental, la revolución informática, la creciente polarización política, el aumento del sincretismo religioso global, entre otros fenómenos, representan auténticos desafíos para todas las instituciones eclesiásticas. Todo parece indicar que las personas mantienen actualmente una búsqueda más intensa de sentido, una interiorización de la experiencia espiritual y un alejamiento parcial de las estructuras religiosas institucionales. Sin embargo, se refleja una participación muy baja en los hábitos educativos y sociales por parte de los cristianos; un elemento que se refleja en la conceptualización de Dios. Muchos repiten un dogma o un estribillo, no una experiencia, y tampoco un Dios apegado a la visión de Jesús de Nazaret presentada en el Nuevo Testamento. El estudio incorpora una mirada interdisciplinaria que combina la teología y las ciencias sociales y plantea la necesidad de que la Iglesia haga una lectura y comprenda los distintos signos de los tiempos que se

14 pontificia universidad católica de puerto rico están presentando en Puerto Rico. El Concilio Vaticano II nos recuerda la necesidad de leer los signos de la historia y la cultura con mirada evangélica. En esa línea, el libro sugiere que la educación religiosa debe ser repensada desde una clave interdisciplinaria en donde se derrumben las barreras entre la academia, la labor pastoral, el liderato eclesial y los feligreses. Esta nueva visión pedagógica no debe impartir contenidos doctrinales, sino desarrollar y vivir distintas capacidades humanas e intelectuales: empatía, ternura, discernimiento. La fe del pueblo puertorriqueño sigue viva, aunque ya no se exprese exactamente con los mismos códigos.

Introducción. ............................................................................................ ​19 Capítulo 1. Religión, vida religiosa y espiritualidad............................... 25 Los conceptos de religión, vida religiosa y espiritualidad................. 27 El origen de los conceptos: religión y espiritualidad......................... 28 La vida religiosa en la teología............................................................ 32 La espiritualidad desde la teología..................................................... 34 Capítulo 2. El futuro de la religión y la espiritualidad........................... 39 El futuro de la religión y la espiritualidad para las Ciencias Sociales..... 41 Resignificación religiosa en el mundo................................................ 44 El estudio de la religión en Puerto Rico............................................. 49 La religión de los puertorriqueños en comparación con América Latina............................................................................. 54 Tabla de contenido

16 pontificia universidad católica de puerto rico Capítulo 3. Método de investigación y creación de indicadores............ 59 Método................................................................................................. 61 Objetivos.............................................................................................. 61 Hipótesis.............................................................................................. 61 Diseño.................................................................................................. 62 Población.............................................................................................. 63 Instrumento. ....................................................................................... 63 Procedimiento. .................................................................................... 65 Proceso para el análisis de datos......................................................... 66 Análisis de correlaciones..................................................................... 67 Mann-Whitney U para Diferencias en los Indicadores según la Edad y el Sexo....................................................................... 67 Validez y confiabilidad de los componentes....................................... 68 Capítulo 4. Resultados de las encuestas................................................. 75 1era parte del cuestionario: Perfil de los encuestados....................... 77 2da parte del cuestionario: Vínculo con la Iglesia............................. 79 3era parte del cuesationario: Hábitos religiosos................................ 81 4ta parte del cuestionario: Cambios en las creencias religiosas....... 84 Análisis de datos.................................................................................. 85 Análisis de correlaciones..................................................................... 86 Diferencias en los hábitos por edad y sexo........................................ 88 Sexo (x) y vínculo con la Iglesia (Y) y Hábitos religiosos (Y)............ 89 Discusión de las hipótesis................................................................... 90 Discusión de otros resultados............................................................. 91

17 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico Capítulo 5. Preguntas abiertas: la celebración de la misa y el significado de Dios............................................................................. 93 Introducción........................................................................................ 95 La idea de Dios.................................................................................... 96 Los creyentes cristianos....................................................................101 Misa presencial versus misa a distancia...........................................106 Capítulo 6. Observaciones, conclusiones y consideraciones...............113 ¿Hacia dónde se dirigen las creencias religiosas y la espiritualidad?..... 115 Para el futuro de la investigación......................................................117 Comentarios finales..........................................................................119 Referencias.............................................................................................. 123 Apéndice 1: Cuestionario.......................................................................135 Equipo de investigación..........................................................................141

Introducción Las creencias religiosas y espirituales han sido un componente fundamental en la historia de muchas culturas, especialmente en el antiguo Oriente Próximo donde surgen las primeras civilizaciones. Lo que podríamos denominar religión y espiritualidad ha influenciado y, hasta cierto punto, moldeado las instituciones que han permitido el desarrollo de la humanidad (Ara Norenzayan, 2014).1 Actualmente, en lo que algunos describen como la era del tecnoceno (Costa, 2022), caracterizada por la revolución informática, la inteligencia artificial, la predominancia de los algoritmos en redes sociales y una crisis ambiental, se observa una transformación profunda en las creencias religiosas. Esta situación repercute en múltiples dimensiones de la vida humana y sociopolítica. 1 Noah Harari (2014) señala que nuestra capacidad para dominar el mundo como humanos tiene varias raíces, desde el fuego hasta el lenguaje. Pero una de las más determinantes es nuestra capacidad para crear mitos, meta-narrativas sobre cosas que no están en el mundo. De acuerdo con este autor, nuestra capacidad de contar historias y cuentos permitió la colaboración del homo sapiens con otras familias o tribus y, con ello, creció nuestra capacidad de organización y de construcción de una sociedad. Las meta-narrativas permiten cooperar y trabajar hacia objetivos comunes. Esta capacidad fue realmente determinante para que el homo sapiens consiguiera el papel predilecto que tiene ahora frente a otros animales. Permitió también la creación de grandes ciudades y el desarrollo de la sociedad en general. Imaginar realidades que están fuera del mundo natural y material ha sido una condición necesaria para el predominio del homo sapiens sobre otros seres.

20 pontificia universidad católica de puerto rico La forma en que una sociedad se relaciona con lo trascendente y organiza sus creencias en una serie de hábitos, afecta todas las dimensiones sociales, desde la microfísica del poder, las emociones, hasta el Estado y las relaciones internacionales. Por ejemplo, Max Weber, en su clásico análisis de la sociedad estadounidense, evidencia la importancia de esta variable. Para Weber (2008) el protestantismo, “el espíritu del capitalismo”, ha orientado de manera considerable a la sociedad estadounidense. Las prácticas del ascetismo puritano fueron subsumidas por el capitalismo para crear una especie de “cascarón sin huevo”. Se refiere a una sociedad entregada a la cultura del trabajo que se aleja cada vez más de lo trascendente. El carácter liberal y laico de la revolución estadounidense, por ejemplo, no estuvo desvinculado de las influencias de las visiones protestantes en su estilo de vida. Se observan fenómenos similares en América Latina, donde la religión es una columna vertebral de la cultura. Así en México, la Virgen de Guadalupe, además de ser un símbolo religioso, es un símbolo político, arraigado a la tradición nacional y a la fundación de la república de los Estados Unidos de México. A modo de resaltar la importancia que ha tenido la variable religión en la historia humana, se puede afirmar en que sería imposible estudiar la historia de la caída de la Unión Soviética y del surgimiento de la República de Rusia sin reconocer el rol central que ha tenido el cristianismo ortodoxo. Durante la etapa de casi un siglo que duró la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), se introdujo el ateísmo y se comenzó una campaña para suprimir la influencia cristiana. No obstante, con la caída de la URSS en 1991, el cristianismo ortodoxo representaba el 20% de la población. Para 2016, esta cifra había aumentado a un 71%, demostrando el fuerte vínculo de esta religión con la identidad rusa (Pastor, 2019). En este mismo sentido, con la caída de la URSS tomó auge el extremismo religioso yihadista en los Balcanes y se fortaleció en Medio Oriente. Este auge del radicalismo provocó una serie de conflictos en la península balcánica que incluyó la guerra de Bosnia (1992-1995) y el conflicto de Kosovo (1989-90). En el caso de Medio Oriente, se vincula con la guerra de Iraq (2003-2011) y Afganistán (2001-2021) y los conflictos actuales en Siria (2011-actualidad) (Montaner Peralta, 2020). Aunque las intervenciones de potencias extranjeras han sido

21 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico fundamentales para el desarrollo del conflicto, sería imposible comprenderlos sin tomar en consideración el fundamentalismo del salafismo yihadista global. En fin, como ya aseguraba Geertz (1973), la religión y la espiritualidad forman el esqueleto sobre el cual se constituye una sociedad. Se trata de una variable con un impacto directo en la psiquis del sujeto, asociada incluso con la felicidad y la estabilidad emocional de un individuo (Aparicio Cabrera, 2020). Tomar como objeto de estudio las variables religiosas nos lleva a comprender el núcleo de una transformación más amplia, política, social y económica. Existe un debate filosófico-antropológico sobre el futuro religioso de la humanidad. Los autores con añoranzas de la Ilustración sugerían que la ciencia sustituiría a la religión.2 En otra perspectiva, la posmodernidad había planteado la hipótesis de la caída de los grandes relatos (Lyotard, 1984). Sin embargo, todo parece indicar que estamos presenciando un cambio en la manera en que las poblaciones y las personas viven y practican su vínculo con lo trascendente y no una caída de las creencias religiosas. La historia de la humanidad, hasta ahora conocida por el ser humano, evidencia que las religiones no desaparecen, sino que se transforman (Scopello, 2021).3 La gran proliferación de series y películas apocalípticas, así como otro sinnúmero de ideas distópicas, pudieran interpretarse como una manifestación de estos cambios en el sujeto contemporáneo. La coyuntura global como la pandemia y las diversas crisis medio ambientales, económicas y políticas continuarán afectando, aún más, la forma en que los sujetos contemporáneos nos relacionamos con lo trascendente. Los datos internacionales más recientes sugieren algo similar a lo que planteaba Luckman (1963). Este autor había planteado que los sujetos modernos parecen encontrar respuestas en una serie de signos 2 Según Horkheimer. (2004, p. 1947) en la sociedad moderna, la ciencia debe reemplazar a la religión “desharrapada” para definir los objetivos de la vida. 3 “Scopello es una historiadora francesa con varias publicaciones relacionadas a los evangelios apócrifos, el evangelio de judas, los maniqueos entre otros. Su planteamiento sobre la capacidad transformadora de las religiones se encuentra en un artículo que trata sobre la historia del maniqueísmo” (Vélez-Méndez; Porras, 2024).

22 pontificia universidad católica de puerto rico religiosos que han adoptado individualmente, una especie de religión privada similar a lo que sugería Hunter (1991). Esto no contradice otras teorías como la tesis pluralista. Wentz (1998) señalaba, por ejemplo, que hay cambios significativos en favor de la heterogeneidad religiosa. En Puerto Rico, también se ha creado una extensa tradición de investigación en estas áreas, sobre todo desde la sociología y la psicología (Williams-Colón, et al., 2021; Varas Díaz, et al., 2011, Scharrón del Río, 2005; Reyes Estrada, et al., 2014; Pagán-Torres, 2021). Los datos más representativos sobre Puerto Rico fueron recopilados por la Escala Internacional de Valores (EMV). Estos datos fueron analizados en una investigación previa (Vélez-Méndez y Vila Porras, 2024) y, más adelante, en el presente libro. Los resultados evidencian que en 23 años han ocurrido cambios significativos, sobre todo si tomamos en consideración que no existen datos de los pasados siete años (2019-2025) donde podrían mostrarse cambios más evidentes (Vélez-Méndez y Vila Porras, 2024). En Puerto Rico las personas le atribuyen mucha importancia a la religión, incluso cuando se le compara con países como México, Perú, Uruguay, Venezuela, Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador y Guatemala. Aunque la EMV es muy completa, a diferencia de otros estudios con muestras no representativas, entendemos que hay aspectos que necesitamos profundizar para el caso de Puerto Rico. Primero, es importante señalar que la encuesta de EMV no se ha replicado desde 2018 para Puerto Rico y debe considerarse que la pandemia de COVID-19 afectó profundamente la mentalidad de las personas (Indacochea-Cáceda et al., 2021). La EMV muestra que alrededor de la mitad de los encuestados entienden que el huracán María (2017) cambió sus creencias religiosas, pero desconocemos si existen cambios posteriores a la pandemia del COVID-19 (2020). En segundo lugar, los estudios internacionales (Inglehart, 2021, Carballo, 2020) y locales (González-Rivera, 2017) indican un aumento en la espiritualidad, junto con un alejamiento de las instituciones religiosas. No obstante, aún falta información sobre cómo se manifiesta esta tendencia en Puerto Rico debido a la ausencia de preguntas cualitativas. Resultaba relevante incluir elementos cualitativos que describieran mejor el aspecto espiritual y los cambios en los hábitos religiosos.

23 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico Hasta 2018, se observa una disminución significativa en el número de personas que se consideran miembros de la Iglesia Católica en Puerto Rico. Sin embargo, en las tres encuestas realizadas en el archipiélago, la mayoría de los encuestados expresa que la religión implica hacer el bien a los demás. Para este grupo de puertorriqueños, el concepto de religión parece estar relacionado con el trato hacia los demás, un aspecto posiblemente influenciado por la tradición católica de la región (Vélez-Méndez y Vila-Porras, 2024). Las inquietudes previas sobre la EMV motivaron este proyecto, cuyo objetivo era conocer y describir los hábitos y las creencias religiosas y espirituales de los puertorriqueños, luego de sucesos importantes como la pandemia de COVID-19. Para ello, se realizó una encuesta con un cuestionario semiestructurado que amplió las preguntas de la EMV y se enfocó exclusivamente en religión y espiritualidad como conceptos separados, siguiendo las recomendaciones de Zwingman, Klein y Büssing (2011). Algunas de las preguntas que guiaron este trabajo investigativo fueron: ¿Cuál es el vínculo de los encuestados con la Iglesia Católica? ¿Cuáles son los hábitos religiosos de los puertorriqueños? ¿Cuáles son las creencias religiosas y espirituales de los puertorriqueños? ¿Cómo se asocian estas creencias religiosas y espirituales con la edad de los puertorriqueños? En el Capítulo 1, se describen los conceptos de religión, vida religiosa y espiritualidad desde la perspectiva de la teología. Se desarrolla la idea de que los tres conceptos se encuentran entrelazados, ya que la espiritualidad es desde donde se impulsa la vida religiosa y desde este marco de análisis se puede conversar con otras perspectivas teóricas. En el Capítulo 2, se resume la forma en que las ciencias sociales abordan el tema de las transformaciones de la religión en el futuro y se resumen las investigaciones realizadas para el caso de Puerto Rico. En esta literatura se aprecia que, a nivel global, al igual que en Puerto Rico, existe una tendencia por parte de ciertos grupos a desvincularse de las instituciones religiosas sin abandonar la espiritualidad. En el Capítulo 3, se describe el método de investigación, el diseño, el procedimiento, las variables de interés y las partes que componen la encuesta. En el Capítulo 4, se analizan los resultados de la encuesta y se

24 pontificia universidad católica de puerto rico exponen los análisis de correlación y comparación de medias. La parte cualitativa se encuentra en el Capítulo 5 donde se abunda sobre las preferencias de asistencia a misa y el significado que los participantes le atribuyen a Dios. A lo largo de este libro, se explora cuáles son las creencias religiosas y espirituales de los puertorriqueños en el contexto contemporáneo. Seguramente, este trabajo servirá de herramienta para comprender las transformaciones en otros ámbitos importantes de la vida política, económica, social, cultural y psicológica.

capítulo i RELIGIÓN, VIDA RELIGIOSA Y ESPIRITUALIDAD Decía Eckhart: “Dios está en el fondo del fondo; el cuidado de la interioridad ayuda a ir hacia el fondo de uno mismo. La interioridad es lugar de encuentro con Dios (o el lugar donde resuena el encuentro con Dios presente en el mundo)”. (En Melloni, 2013, p. 10).

los conceptos de religión, vida religiosa y espiritualidad La vida religiosa se manifiesta en prácticas comunes que permiten a los individuos conectarse, tanto con lo divino como entre ellos. A través de las enseñanzas religiosas, las normas, y sus rituales, la religión ha ofrecido una forma de entender lo que parece inexplicable. Han guiado al ser humano en su búsqueda incansable de respuestas a las grandes preguntas de la existencia. Por otro lado, la espiritualidad suele verse como un camino más personal y menos ligado a instituciones, lo que añade una dimensión íntima a la búsqueda de significado. Esta invita a cada persona a explorar su interior y a establecer una relación con lo trascendental. En este capítulo, se analiza de forma teórica cómo la religión, la vida religiosa y la espiritualidad se entrelazan fuertemente. En primer lugar, se define la religión, la vida religiosa y la espiritualidad desde la perspectiva de la teología. Luego, se desarrolla la forma en que las ciencias sociales han intentado definir conceptualmente la religión y, a su vez, pronosticar qué rol tendrá la religión en la sociedad futura. Se resumen las teorías de los sociólogos primitivos y algunas ideas de los contemporáneos. A su vez, se explica la forma en que se ha estudiado el tema de la religión en Puerto Rico. Finalmente, se describen los últimos datos sobre religión y espiritualidad para el caso de Puerto Rico desde una perspectiva comparada. Los estudios recientes reseñan la forma en que los puertorriqueños se han desvinculado de la institución religiosa preservando, aun así, sus creencias y hábitos espirituales. Esto último, también puede apreciarse en otros estudios globales comparados (Inglehart, 2021 y Caraballo, 2021). Un 65% de los puertorriqueños encuestados por la Escala Mundial de Valores (EMV) aseguran que la religión es muy importante en sus vidas (Inglehart, et al., 2018), una cifra que refleja

28 pontificia universidad católica de puerto rico niveles más altos que la mayor parte de los países latinos comparados. Al final de este capítulo, se subraya la importancia de medir e investigar la vida religiosa y la espiritualidad como conceptos separados para el caso de Puerto Rico. Pero, a su vez, los datos del EMV manifiestan la importancia de añadir a esta investigación variables como los valores sociales vinculados a la doctrina social de la Iglesia católica y algunas preguntas cualitativas para analizar mejor la espiritualidad de los puertorriqueños. De esta manera, podremos comprender más cabalmente la vida religiosa de los puertorriqueños. el origen de los conceptos: religión y espiritualidad La palabra “religión”, derivada del término latino religio, ha tenido diversos significados a lo largo de la historia del pensamiento cristiano. Se ha utilizado para referirse al conjunto de elementos del cristianismo, como la religión cristiana; a aspectos específicos o instituciones dentro de él, como entrar en religión o unirse a una congregación religiosa; también, describe la relación entre el ser humano y la divinidad. Igualmente, se define como la virtud que permite rendir culto adecuadamente a Dios (Velasco, 2017). Estos significados, asociados al uso de la palabra a lo largo de muchos siglos, tienen su justificación inicial en varias etimologías atribuidas a ella. Según los autores paganos de la antigüedad, como Cicerón, religio deriva de relegere o religere, que implican la acción de tratar con cuidado y atención extrema las prácticas relacionadas con el culto a los dioses (Velasco, 2017). Por su parte, religio proviene de religare, que significa vincular o unir y denota la acción de unir a Dios con el hombre a través del vínculo de la piedad (Lactancio, en: Velasco, 2017). Estas dos etimologías se refieren a la relación del hombre con el ámbito sobrenatural y a su práctica; es decir, a la religión en su aspecto subjetivo. Este mismo aspecto, también se refiere al significado de religión como virtud, como se entendía en la Edad Media cristiana (Velasco, 2017). En la época romana, existen otros términos como “caeremonia, cultus, ritus y sacra” (Díez de Velasco, 1995) para referirse al conjunto de elementos que expresan y cristalizan socialmente la actitud religiosa. Sin embargo, todos estos términos serán eclipsados por religio, que

29 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico se impone como el término genérico para abarcar la totalidad del fenómeno, incluyendo la relación subjetiva, las representaciones que genera, las prácticas rituales y las instituciones que las regulan (Díez de Velasco, 1995). La palabra religio adquiere el significado del fenómeno religioso, primero en el contexto romano y luego en el cristianismo. Sin embargo, en cada uno de estos contextos, su significado se matiza según la experiencia y la relación misma del sujeto con lo divino. Desde la época moderna, la palabra “religión” y sus equivalentes en las lenguas occidentales comenzaron a ser empleados por las ciencias modernas de las religiones, especialmente para referirse, en plural, a una diversidad de fenómenos humanos que forman parte integral de la historia de la humanidad (Queiruga, 1992). Estos fenómenos son muy variados en sus formas específicas, todas condicionadas por el contexto histórico y cultural, pero tienen características comunes que los asocian entre sí. Es por ello que comienzan a ser designados con el mismo término que se usaba para referirse solo al cristianismo (Queiruga, 1992). “Así, se pasó a hablar de religiones y a designar como religión a cada uno de los hechos: hinduismo, budismo, judaísmo, islamismo, entre otros, comprendidos en ese plural” (Velasco, 1995). Desde muy temprano, algunos estudiosos de las religiones notaron particularidades significativas en ciertos hechos a los que se les atribuía el término “religión”, como la falta de una configuración precisa de la divinidad en el budismo theravada. Estos hallazgos llevaron a cuestionar la aplicación de este término genérico a todas las religiones por igual (Eliade, 1974). Más adelante, esta tendencia se fortaleció al descubrir que cada religión se define a sí misma con términos que tienen significados distintos, como el hinduismo que se entiende como sanatana Dharma, el sistema o ley eterna; o la religión musulmana se comprende como islam, que significa sometimiento incondicional (Velasco, 1995). Todas estas dificultades hacen problemático el uso del término “religión” para describir los fenómenos nombrados desde Occidente como religiones. Esto lleva a interpretar el significado de “religión” no como un concepto unívoco aplicable de manera idéntica a todas las religiones. Se refiere más bien a una noción que se aplica a ellas de manera análoga como un símbolo que no busca representar contenido dentro del ámbito conceptual (Panikkar, 1998).

30 pontificia universidad católica de puerto rico A pesar de las dificultades mencionadas, se continuó usando el término “religión” para hacer referencia a los diversos fenómenos estudiados tradicionalmente por la historia. Aunque estos fenómenos son variados, comparten características comunes que permiten que las ciencias sociales y las humanidades realicen tipologías y categorías para estudiarlas. La categoría de religión describe y comprende una amplia gama de hechos que comparten una estructura significativa común y que necesitan ser comprendidos bajo un nombre que pueda aplicarse de manera análoga a todos ellos. Es claro que el contenido específico de esta estructura, junto con la definición que la articula, determinará cuántos y qué tipos de fenómenos pueden ser abarcados (Velasco, 1995). En fin, la religión no se limita a ser una visión o una explicación exhaustiva de la realidad, sino más bien la plasmación de la religación. La teología entiende la religión como más que un conjunto de ritos o creencias; es la búsqueda y la expresión de la relación entre la humanidad y lo trascendente, la religación entre el sujeto y una divinidad. Para Emil Brunner, teólogo del siglo XX, la religión es “la respuesta del hombre al ser de Dios” (Brunner, 1947, p. 19). Esta definición subraya la dimensión relacional y personal de la religión, enfocándose en la experiencia humana de lo divino como el núcleo de la práctica religiosa. Desde un enfoque más práctico, la religión incluye rituales y enseñanzas que organizan la vida espiritual de los creyentes. Otto (1917) explica que la experiencia de lo numinoso es fundamental para la religión. Él destaca que esta experiencia provoca una sensación de “lo tremendo y lo fascinante” que genera un “sentido de reverencia y misterio” ante la presencia de lo divino. Para teólogos contemporáneos, la religión no solo implica creencias y prácticas, sino que también funciona como “un lente a través de la cual se interpreta y responde a las realidades culturales y éticas del mundo” (Tracy, 1975, p. 41). Esta definición enfatiza el papel del lenguaje teológico en la interpretación y expresión de la experiencia religiosa, proporcionando un marco conceptual para comprender y articular la relación humana con lo divino. Desde esta perspectiva, la religión es el “discurso sobre Dios en el mundo” (Tracy, 1975, p. 41).

31 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico En el contexto de la teología de la liberación, como lo expresa Gutiérrez (1971), la religión se transforma en una fuerza liberadora que promueve la justicia y la solidaridad con los oprimidos. Gutiérrez (1971) enfatiza que la religión auténtica debe manifestarse en la acción concreta para transformar las estructuras de injusticia y promover la dignidad humana. Asegura que la teología de la liberación es una reflexión crítica sobre una praxis histórica que se encuentra en tensión con la palabra del Señor acogida y vivida en la fe (Gutiérrez, 1988, p. 82). Se trata más bien de una crítica, en el sentido que realiza una acción profética denunciadora de injusticias y anunciadora del reino de Dios que se realiza en la historia (González, 2009, p. 61): la misión de la Iglesia consiste en denunciar proféticamente las injusticias y en comprometer a las clases dirigentes a transformar rápidamente y de forma radical las estructuras de dominación; en cuanto a los oprimidos, la Iglesia no tiene ni mucho menos el derecho a adormecerlos en su servidumbre, ni a mantenerlos en la alienación predicándoles la resignación (González, 2008 en: Winling, 1987, p. 220). La originalidad de la teología de la liberación radica en su compromiso específico con el pobre (González, 2009, p. 61). “Compromiso que es vivido como un ver a Dios en el pobre […] Desde esta perspectiva adquiere sentido ubicar, como punto de partida de esta teología, el lugar concreto e histórico en el cual Dios se revela” (González, 2009, p. 61). En síntesis, la religión, desde la perspectiva teológica, es un fenómeno complejo que abarca tanto la experiencia íntima y personal de lo divino como las estructuras y prácticas colectivas que dan forma a la vida religiosa y a transformar la realidad. A través de diversas perspectivas teológicas,4 se profundiza en la comprensión de cómo la religión orienta la moralidad, la cultura y la acción humana en busca de un propósito en el mundo. En este breve análisis, se exploran algunas de las múltiples dimensiones que los teólogos y filósofos consideran al abordar el concepto de religión. Cada enfoque ofrece una ventana única para entender cómo la religión 4 Es muy conocida la idea de san Anselmo: la teología es la fe en búsqueda de comprensión. Podría decirse que la teología es un tipo de ciencia en donde se intenta contemplar a Dios, ponerlo en palabras, pero en una actitud de reverencia (Medina Estévez, 2003).

32 pontificia universidad católica de puerto rico influye y moldea la experiencia humana en su búsqueda de lo sagrado y trascendente y en su quehacer social y político. A continuación, se define qué significa la vida religiosa desde la perspectiva de la teología. la vida religiosa en la teología La vida religiosa es un estilo de vida que se centra en la búsqueda de principios espirituales y valores sagrados. Thomas Merton, teólogo del siglo XX, explica que la vida religiosa implica “una entrega total a la voluntad de Dios y a la práctica de los consejos evangélicos” (Merton, 1956, p. 4). Esta perspectiva enfatiza la renuncia a los bienes materiales y la dedicación exclusiva a la vida de oración, contemplación y servicio a los demás. Para Karl Rahner, otro teólogo influyente de la época de Merton, la vida religiosa se centra en “la búsqueda de la experiencia directa de Dios y el compromiso radical con los valores del Evangelio” (Rahner, 1978, p. 102). Rahner enfatiza la importancia de una vida interior profunda y una respuesta radical a la llamada de Dios, que se manifiesta a través de los votos de pobreza, castidad y obediencia. Desde una perspectiva más contemporánea y latinoamericana, Gustavo Gutiérrez amplía el concepto de vida religiosa al incluir un compromiso activo con la justicia social y la liberación de los oprimidos. Para Gutiérrez, la vida religiosa debe ser una “opción preferencial por los pobres” y una participación en la transformación social hacia la justicia y la solidaridad (Gutiérrez, 1973, p. 87). Se caracteriza por una entrega total a Dios, una vida de virtud y compromiso con los valores espirituales, así como una respuesta activa a las necesidades del prójimo y del mundo. Dentro del contexto teológico, la vida religiosa se entiende como una respuesta radical a la llamada de Dios para vivir según los principios evangélicos. Como afirma Aquino (1993), la vida religiosa comprende “la observancia de los consejos evangélicos, que son la pobreza, la castidad y la obediencia” (Suma Teológica II-II, q. 186, a. 1). Estos consejos no son simplemente prácticas ascéticas, sino un medio para alcanzar una unión más profunda con Dios y dedicarse completamente a su servicio.

33 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico Desde una perspectiva histórica, la vida religiosa ha evolucionado a lo largo de los siglos, adaptándose a las necesidades y desafíos de cada época. En la Edad Media, por ejemplo, los monasterios se convirtieron en centros de estudio con el propósito de preservar el conocimiento y la cultura en tiempos de oscuridad. En la modernidad temprana del siglo XVI, santa Teresa de Ávila reformó la vida religiosa con un énfasis renovado en la oración contemplativa y la vida interior. Mas adelante, en los albores del siglo XX (1970), se adopta una concepción amplia de la vida religiosa al enfocarse en la experiencia personal de Dios y la participación en la misión de la Iglesia: “La vida religiosa se caracteriza por la búsqueda radical de la experiencia de Dios y la integración de esta experiencia en la vida cotidiana y en la misión de la Iglesia” (Rahner, 1961, p. 325). Esta integración implica un compromiso activo con el mundo y sus necesidades, reflejando así el llamado evangélico a la caridad y la justicia. Gustavo Gutiérrez escribe al respecto: “La vida religiosa auténtica implica identificarse con los más marginados de la sociedad y trabajar por su liberación integral” (Gutiérrez, 1988, p. 112). Esta perspectiva subraya la importancia de la solidaridad con los oprimidos y la acción en favor de la justicia social como parte integral de la vida religiosa. En otras palabras, la vida religiosa no solo implica una vida de virtud y dedicación a Dios a través de los votos, sino también un compromiso activo con la comunidad y el mundo, respondiendo así al llamado de Cristo a ser sal y luz en el mundo (Mt 5: 13-16). La vida religiosa se refiere a una forma específica de vida comprometida con una tradición religiosa organizada, como en el caso de los monjes, monjas y otros religiosos. Estos individuos eligen vivir en comunidad bajo ciertos votos, tales como pobreza, castidad y obediencia, y dedican sus vidas a servir a Dios y a la comunidad religiosa (Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares, 1983). Esta vida implica dedicación a la práctica y a la enseñanza de los principios de su fe, a menudo a través del trabajo en comunidades, la enseñanza, la oración y el estudio (Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares, 1983). En resumen, la vida religiosa se refiere a un compromiso de vivir esa fe dentro de una comunidad religiosa (Fuentes, 2018).

34 pontificia universidad católica de puerto rico Sin embargo, sería imposible comprender las diversidades de vidas religiosas sin tomar en cuenta que cada una de las comunidades religiosas se rige por un elemento de espiritualidad. Esto es precisamente lo que puede diferenciar la religión de otras ideas, organizaciones y comunidades, como las que se rigen por una ideología. la espiritualidad desde la teología La espiritualidad es tan esencial para el ser humano como su cuerpo, su interacción social y sus acciones (Sobrino, 1986) y es parte fundamental de la esencia humana (Floristán, 2005). Es la reflexión sobre el saber religioso, la experiencia con el Absoluto y los valores más profundos que van más allá de lo humano; la espiritualidad supera el ámbito de lo cristiano y de lo religioso (Floristán, 2005). Desde un punto de vista académico, la espiritualidad es la ciencia que estudia cómo reacciona la conciencia religiosa frente al objeto de la fe (F. Vandenbroucke En Concilium, 1965, p. 56). La espiritualidad es una expresión de vida religiosa, de una vida ética; es una configuración constante y presente de la vida (Urs von Balthasar, Concilium, 1965). “El concepto de espiritualidad es reciente, impreciso y polivalente” (Floristán, 2005, p. 314). Urs von Balthasar describe al menos tres tipos de espiritualidades: la trascendental, que implica trascender el yo hacia lo Absoluto; la activista, que se manifiesta en el compromiso y la acción en el mundo; y la espiritualidad de la pasividad, que se caracteriza por la indiferencia hacia cualquier tipo de demanda (Urs von Balthasar, Concilium, 1965). El hombre cristiano espiritual tiene como objetivo enriquecer y consolidar su fe, tanto individual como comunitaria, mediante prácticas y experiencias que le facilitan la reflexión sobre sus motivaciones y elecciones en el ámbito religioso. Su búsqueda no se restringe a la verdad intelectual o a la toma de decisiones éticas; también abarca lo estético y lo emocional, integrando sus sentimientos, afectos y sensibilidad personal (Floristán, 2005). Para el creyente cristiano, la espiritualidad es esencial en la vida humana y se manifiesta a lo largo de la existencia. Esta espiritualidad está formada por tres componentes fundamentales: la práctica de la oración, el Espíritu y el seguimiento de Jesús (Floristán, 2005). Estos términos reflejan la universalidad de este concepto.

35 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico La oración es el corazón de la espiritualidad cristiana. La oración se interpreta como el acto individual de petición (Floristán, 2005); forma parte de un ejercicio espiritual, debido a su relación directa con lo trascendente, con Dios. Es un acto de conexión del individuo con el todo sagrado. Por otro lado, no puede haber espiritualidad sin Espíritu. En latín, el término “spiritus” es masculino; en griego, “pneuma” es neutro; mientras que, en hebreo, “ruah” es femenino y significa “viento” o “aliento”. El Espíritu tiene diversas connotaciones y se opone a lo corpóreo, entendiéndose como algo etéreo, impalpable e invisible. Cuando se utiliza como nombre propio, se refiere a la tercera persona de la Trinidad. Está vinculado a la experiencia religiosa de místicos, grupos carismáticos o equipos apostólicos de militantes (Floristán, 2005). Según el Antiguo Testamento, el Espíritu es el signo de vida que viene de Dios, comparable al viento y al aliento. Es la fuerza vital que crea y sustenta el mundo, animando tanto la naturaleza como la vida humana. El Espíritu de Dios puede ser viento cálido, huracán destructor o brisa reconfortante, esencia vital que desafía la muerte y creó el mundo y dio vida humana al “barro” (Floristán, 2005). El Espíritu Santo es enviado por el Padre y el Hijo para completar la obra de Cristo, transformando a cada creyente y uniendo a los pueblos. Su don nos capacita para conocer la verdad, amar, orar y vivir en paz, con alegría y esperanza. La acción litúrgica, dirigida en Cristo al Padre, es obra del Espíritu Santo. Finalmente, el evangelio es la norma y el criterio de la espiritualidad cristiana, basada en la relación amorosa de Jesús con el Padre en el Espíritu Santo. Debido a que la espiritualidad cristiana tiene a Cristo como su fundamento, el cristianismo no desprecia el mundo, sino que lo asume, lo consagra y busca su perfección. Para este propósito último es el Espíritu Santo el que sirve de motivación o inspiración. Las enseñanzas del evangelio enfatizan una vida cristiana comprometida, personal, social y políticamente como un aspecto espiritual. A esto se suma la pertenencia del creyente a una comunidad, principalmente litúrgica, pero no limitada a lo cultural, como parte integral de la espiritualidad cristiana (Floristán, 2005). Dentro de la Iglesia católica, la espiritualidad es un modo de vida, una forma de existir en el mundo que refleja la aceptación del don de ser hijos, el cual fundamenta la fraternidad a la que el Padre nos llama (González, 2009). En la obra del fundador de la teología de la liberación, Gustavo Gutiérrez (En: González, 2009), se desarrolla en tres etapas principales:

36 pontificia universidad católica de puerto rico En primer lugar, se presenta una espiritualidad que implica vivir en el Espíritu, un concepto que Gutiérrez aborda desde la perspectiva bíblica como “vivir según el Espíritu” (Ro 8:5-13), “dejándose guiar por el Espíritu” (Ro 8:14-18) y “caminar en libertad en el Espíritu” (Ro 6:22). La espiritualidad es un proceso que considera la libertad humana y se fundamenta en la misericordia, la compasión y la justicia (González, 2009). Este tipo de espiritualidad se vincula con los movimientos históricos de la época, por lo que vivir en el Espíritu implica leer atentamente los signos de los tiempos y reconocer la presencia del Espíritu de Dios en la vida, con sus desafíos, oportunidades y llamados (González, 2009). “Es una espiritualidad que, bajo la guía del Espíritu, nos llama a vivir conforme al evangelio. Consiste en una forma concreta de manifestar solidaridad hacia los demás, hacia Dios y en su presencia” (Gallego & Ames, 2004, p. 360). En segundo lugar, es una espiritualidad que se experimenta como un recorrido, un camino, que parte del encuentro con el Señor (Gutiérrez, 1972). Este encuentro es crucial para el camino que se debe seguir según el Espíritu: es tema de reflexión y testimonio; es una iniciativa divina (González, 2009); es la experiencia de ser encontrados primero por Él, de descubrir dónde habita, cuál es su morada y hacia dónde y por qué nos impulsa (González, 2009). En tercer lugar, se presenta una espiritualidad que plantea retos al trabajo teológico, enfocándose en el individuo que ejerce la teología, su identidad, su experiencia de fe y su seguimiento del Señor, además de la naturaleza de la teología como disciplina. Todas estas características dan lugar a una teología más plural, interreligiosa y sabia (González, 2009). Las tres categorías con las que Gutiérrez asocia la espiritualidad —misericordia, compasión y justicia— están interrelacionadas, entendiendo la misericordia como compasión y restauración de la justicia (González, 2009). Esto implica ser sensibles al amor de Dios, presente en diversas realidades humanas; sentir compasión por el dolor ajeno; e, identificarse profundamente con su sufrimiento. Es el deseo de liberar a los demás del sufrimiento, la voluntad de aliviar sus penas y un llamado al reconocimiento mutuo como hermanos, que requiere practicar la misericordia y la justicia (González, 2009).

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