Vida religiosa y espiritualidad

Prólogo En cada momento de la historia y en cada contexto, la Iglesia debe estar atenta a los signos de los tiempos para responder a lo que el Espíritu nos llama en cada pueblo y cultura. Hoy vivimos un profundo cambio de época, como nos lo recuerda el papa Francisco (2015). Se trata de un cambio profundo de maneras de interpretar la vida, de pensar, de valorizar y de actuar. Como ocurre en medio de grandes cambios, hoy vivimos con incertidumbre y temor, pero también con la esperanza en el Salvador que nos invita a compartir la Buena Noticia con nuestras hermanas y hermanos. Este cambio de época se vive en el seno de la Iglesia católica donde asistimos a un momento de reforma eclesial y de acogida del Concilio Vaticano II que nos lleva a ser una “Iglesia en salida”, una Iglesia que vive esa nota constitutiva del pueblo de Dios que es la misión de evangelizar. Esa reforma nos ha hecho conscientes de otra nota constitutiva de la Iglesia: el estilo sinodal de todos caminar juntos, escuchándonos y buscando el soplo del Espíritu mediante un proceso de discernimiento eclesial. En medio de contextos como el nuestro, donde se vive una gran inseguridad e incertidumbre, se hace más necesario el discernimiento de la voluntad de Dios, la acogida del soplo orientador del Espíritu.

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