51 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico Otro de los estudios más recientes en Puerto Rico (GonzálezRivera, 2017) destaca que el 87% de los participantes se consideran personas espirituales, mientras que solo el 41% se consideran personas religiosas. Muchos de estos individuos muestran una actitud escéptica hacia la religión institucionalizada y prefieren mantenerse al margen de la misma (Zwingmann, Klein & Büssing, 2011). Zwingmann, Klein & Büssing (2011) sugieren la creación de un enfoque teórico que clarifique la distinción entre espiritualidad y religión. Esto garantizaría que las respuestas en la escala, tanto de individuos religiosos-espirituales como de los no religiosos pero espirituales, representen aspectos exclusivamente relacionados con la dimensión espiritual y no religiosa. El Observatorio de Sociedad Gobernanza y Políticas Públicas de la Pontifica Universidad Católica de Puerto Rico, en su estudio sobre la situación de los jóvenes en Puerto Rico, incluyó preguntas sobre religión (Vera Rodríguez, Rosario Nieves, Ruiz Santana, y Cabán Huertas, 2016). El mismo revela que los jóvenes en Puerto Rico mantienen una fuerte creencia en Dios (92% lo afirma) y un 63% se considera religioso, aunque solo el 44% asiste semanalmente a la iglesia. Esto sugiere una religiosidad más interiorizada y menos ligada a la práctica institucional tradicional. El estudio refleja un acuerdo general de los encuestados con las afirmaciones sobre fe, oración y la importancia de la vida religiosa. A su vez, las mujeres reportaron niveles más altos de religiosidad que los hombres, mientras que no hubo diferencias significativas por clase social o entre grupos de edad en esta área (Vera Rodríguez, Rosario Nieves, Ruiz Santana, y Cabán Huertas, 2016). En cuanto a los valores, los jóvenes mostraron una fuerte orientación ética: el 96.5% indicó que siempre trata de hacer el bien y el 74.1% rechazó copiarse en exámenes. También valoran el esfuerzo, ya que un 77.2% ve el trabajo y el estudio como vías para un buen futuro. En conjunto, los datos reflejan una juventud que, aunque se distancia de prácticas religiosas tradicionales, conserva una base ética sólida y una espiritualidad significativa (Vera Rodríguez, Rosario Nieves, Ruiz Santana, y Cabán Huertas, 2016). A pesar del interés en estudiar este fenómeno desde las ciencias sociales en Puerto Rico, la creación de instrumentos para medir la religiosidad y la espiritualidad es poco frecuente. Los trabajos de Reyes Estrada et al. (2014), González-Rivera, Veray-Alicea, y Rosario-
RkJQdWJsaXNoZXIy NzUzNTA=