Vida religiosa y espiritualidad

20 pontificia universidad católica de puerto rico La forma en que una sociedad se relaciona con lo trascendente y organiza sus creencias en una serie de hábitos, afecta todas las dimensiones sociales, desde la microfísica del poder, las emociones, hasta el Estado y las relaciones internacionales. Por ejemplo, Max Weber, en su clásico análisis de la sociedad estadounidense, evidencia la importancia de esta variable. Para Weber (2008) el protestantismo, “el espíritu del capitalismo”, ha orientado de manera considerable a la sociedad estadounidense. Las prácticas del ascetismo puritano fueron subsumidas por el capitalismo para crear una especie de “cascarón sin huevo”. Se refiere a una sociedad entregada a la cultura del trabajo que se aleja cada vez más de lo trascendente. El carácter liberal y laico de la revolución estadounidense, por ejemplo, no estuvo desvinculado de las influencias de las visiones protestantes en su estilo de vida. Se observan fenómenos similares en América Latina, donde la religión es una columna vertebral de la cultura. Así en México, la Virgen de Guadalupe, además de ser un símbolo religioso, es un símbolo político, arraigado a la tradición nacional y a la fundación de la república de los Estados Unidos de México. A modo de resaltar la importancia que ha tenido la variable religión en la historia humana, se puede afirmar en que sería imposible estudiar la historia de la caída de la Unión Soviética y del surgimiento de la República de Rusia sin reconocer el rol central que ha tenido el cristianismo ortodoxo. Durante la etapa de casi un siglo que duró la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), se introdujo el ateísmo y se comenzó una campaña para suprimir la influencia cristiana. No obstante, con la caída de la URSS en 1991, el cristianismo ortodoxo representaba el 20% de la población. Para 2016, esta cifra había aumentado a un 71%, demostrando el fuerte vínculo de esta religión con la identidad rusa (Pastor, 2019). En este mismo sentido, con la caída de la URSS tomó auge el extremismo religioso yihadista en los Balcanes y se fortaleció en Medio Oriente. Este auge del radicalismo provocó una serie de conflictos en la península balcánica que incluyó la guerra de Bosnia (1992-1995) y el conflicto de Kosovo (1989-90). En el caso de Medio Oriente, se vincula con la guerra de Iraq (2003-2011) y Afganistán (2001-2021) y los conflictos actuales en Siria (2011-actualidad) (Montaner Peralta, 2020). Aunque las intervenciones de potencias extranjeras han sido

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