34 pontificia universidad católica de puerto rico Sin embargo, sería imposible comprender las diversidades de vidas religiosas sin tomar en cuenta que cada una de las comunidades religiosas se rige por un elemento de espiritualidad. Esto es precisamente lo que puede diferenciar la religión de otras ideas, organizaciones y comunidades, como las que se rigen por una ideología. la espiritualidad desde la teología La espiritualidad es tan esencial para el ser humano como su cuerpo, su interacción social y sus acciones (Sobrino, 1986) y es parte fundamental de la esencia humana (Floristán, 2005). Es la reflexión sobre el saber religioso, la experiencia con el Absoluto y los valores más profundos que van más allá de lo humano; la espiritualidad supera el ámbito de lo cristiano y de lo religioso (Floristán, 2005). Desde un punto de vista académico, la espiritualidad es la ciencia que estudia cómo reacciona la conciencia religiosa frente al objeto de la fe (F. Vandenbroucke En Concilium, 1965, p. 56). La espiritualidad es una expresión de vida religiosa, de una vida ética; es una configuración constante y presente de la vida (Urs von Balthasar, Concilium, 1965). “El concepto de espiritualidad es reciente, impreciso y polivalente” (Floristán, 2005, p. 314). Urs von Balthasar describe al menos tres tipos de espiritualidades: la trascendental, que implica trascender el yo hacia lo Absoluto; la activista, que se manifiesta en el compromiso y la acción en el mundo; y la espiritualidad de la pasividad, que se caracteriza por la indiferencia hacia cualquier tipo de demanda (Urs von Balthasar, Concilium, 1965). El hombre cristiano espiritual tiene como objetivo enriquecer y consolidar su fe, tanto individual como comunitaria, mediante prácticas y experiencias que le facilitan la reflexión sobre sus motivaciones y elecciones en el ámbito religioso. Su búsqueda no se restringe a la verdad intelectual o a la toma de decisiones éticas; también abarca lo estético y lo emocional, integrando sus sentimientos, afectos y sensibilidad personal (Floristán, 2005). Para el creyente cristiano, la espiritualidad es esencial en la vida humana y se manifiesta a lo largo de la existencia. Esta espiritualidad está formada por tres componentes fundamentales: la práctica de la oración, el Espíritu y el seguimiento de Jesús (Floristán, 2005). Estos términos reflejan la universalidad de este concepto.
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