106 pontificia universidad católica de puerto rico En resumen, el enfoque para los creyentes está en los atributos y, en menor grado, en las experiencias. Para el no creyente, la idea de Dos es un contenido, en ocasiones prefabricado, en otras ocasiones sincrético. Tanto en el caso de los creyentes como en el de los no creyentes, existe un grupo minoritario en el que el significado de Dios parece construirse como un ejercicio de reflexión individual y como expresión de cierta autonomía. El significado que un creyente preserva en su mente sobre sus creencias sagradas es determinante para sus acciones. Cada definición conlleva actos concretos. Parafraseando la célebre frase del filósofo francés, Louis Althusser (1970): Si creo en Dios, me arrodillo y rezo. El acto de arrodillarse no es solo una acción, sino que conlleva un sustrato: el significado que el creyente le otorga a este gesto. En este caso, el “decir” y el “hacer” están intrínsecamente ligados al “creer”. El vínculo entre la institución y el individuo es fundamental en la construcción de una idea de Dios y, por tanto, de unos hábitos religiosos; sin embargo, factores externos han generado una mayor separación entre la institución y la espiritualidad. En el análisis cualitativo que se ha llevado a cabo, se tomó en consideración un elemento clave que influye en la relación de los feligreses con la Iglesia: la ceremonia religiosa a distancia. A continuación, se presentan algunas respuestas que los encuestados formularon contestando a la pregunta sobre su preferencia entre participar virtual o presencialmente de la liturgia. misa presencial versus misa a distancia Es conocido el efecto que tuvo en la religión la peste bubónica en el siglo XIV d.c. Las transformaciones posteriores se reflejaron en la conciencia individual de las personas de aquella Europa medieval y en la organización interna de la Iglesia. Desde que la colonia veneciana de Ragusa declaró la cuarentena, le siguieron Dubrovnik, Marsella, Londres, Viena, Praga, Ámsterdam y Sevilla. Entre otras consideraciones, el momento de cuarentena alejaba a las personas de la Iglesia, por lo que era necesario leer la Biblia en soledad. Pero hay que considerar que muchas personas no sabían leer, por lo cual más bien rezaban y oraban, viviendo una vida espiritual personalizada, sin un guía.
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