Vida religiosa y espiritualidad

53 vida religiosa y espiritualidad en puerto rico incorporación de la religión a la vida de la persona (McCullough y Larson, 2001). Por otra parte, la dimensión extrínseca hace referencia a aquellas personas cuya incorporación a la religión tiene un fin ulterior no religioso. Ejemplo de esto es una persona que asiste a servicios religiosos por el estatus que esta práctica religiosa le brinda en su comunidad (Koenig, McCullough, y Larson, 2001). Esta escala ha sido utilizada en una variedad de estudios que evalúan la religiosidad y su relación con el prejuicio (Herek, 1987), la depresión (Genia, 1993) o el envejecimiento y estresores cognitivos (Masters, Hill, Kircher, Benson, & Fallon, 2004). 2. “Duke University Religion Index” (DUREL): el indicador más utilizado para medir religiosidad (Koenig & Büssing, 2010; Hall, 2008). Esta escala está compuesta de cinco reactivos que recogen tres dimensiones de la religiosidad: organizacional, no organizacional e intrínseco. La dimensión organizacional es una medida del componente social de la religión y evalúa la participación en actividades tales como asistir a la iglesia, templo o sinagoga. La no organizacional mide las prácticas privadas de la persona que no necesariamente se dan dentro de la institución, como por ejemplo hacer una oración y leer escrituras religiosas, entre otras prácticas privadas. Ambas, organizacional y no organizacional, constituyen lo que se denomina hábitos religiosos. De acuerdo con Reyes Estrada et al. (2014), el DUREL es un indicador más adecuado para implementar en Puerto Rico “por su consistencia interna y validez”, aunque también cuenta con ciertas debilidades porque consta de pocos reactivos por subescala (Reyes Estrada et al., 2014). El estudio de Reyes Estrada et al. (2014) señala que la revisión de literatura de los pasados 15 años confirmó que la mayor parte de los instrumentos han sido desarrollados y validados en contextos norteamericanos y no identificaron instrumentos para medir la religiosidad en Puerto Rico (Rodríguez et al., 2011; Scharon del Río, 2005; Varas-Díaz, 2011; Marques, 2011). Aseguran que esto “podría deberse precisamente a la falta de instrumentos que evalúen este constructo en la isla” (Reyes Estrada et al., 2014, p. 23-24). Este último comentario no toma en cuenta los análisis secundarios de la base de datos de la Escala Mundial de Valores (EMV En: Inglehart et al., 2018).

RkJQdWJsaXNoZXIy NzUzNTA=