el futuro de la religión y la espiritualidad para las ciencias sociales No resulta exagerada la idea de Emile Durkheim, para quien estudiar la religión era lo mismo que estudiar la sociedad y estudiar la sociedad, sus ideas, instituciones y su vida cotidiana, era análogo a estudiar la religión. Sociedad y religión surgen como portaestandartes sobre los cuales se erige el sujeto social. Los fundadores de las ciencias sociales, como Comte, Marx, Durkheim y Weber, prestaron acendrada atención a los temas de religión y la espiritualidad. El primero, en su teoría de los tres estados del desarrollo social, expuso su teoría sobre la evolución de la sociedad desde una etapa teológica basada en seres divinos, hasta un enfoque científico y empírico en el estado positivo (Juan Bautista, 2018). Durante la etapa teológica, las explicaciones de los fenómenos se sustentaban en la intervención de lo sobrenatural, mientras que en la etapa metafísica se volvían más abstractas, centradas en principios generales. Finalmente, en la etapa positiva, la atención se dirigía hacia el método científico y la observación empírica, relegando las explicaciones religiosas y metafísicas a razonamientos basados en leyes naturales y fenómenos observables (Juan Bautista, 2018). Para Comte (1875), en la medida en que la sociedad progresaba hacia la etapa positiva, las creencias religiosas tradicionales perderían relevancia frente a una comprensión científica del mundo. Esto se basaba en su convicción de que la ciencia ofrecía explicaciones más sólidas y verificables sobre la realidad, en contraste con las creencias religiosas fundadas en la fe y la superstición (Juan Bautista, 2018). Respecto a Marx, sus planteamientos generan una discusión compleja, especialmente cuando en 1844 afirmó: “La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado [y] el alma de condiciones desalmadas. Es el opio del pueblo” (Marx, 1968, p. 7). Según se ha interpretado, para Karl Marx la religión
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