El desafío de una educación solidaria

50 actas del viii congreso católicos y vida pública creados por Dios, es como si fueran parte de él. Hay una intimidad con cada elemento de la naturaleza, al igual que nosotros hemos sido creados por Dios. Así que, la conversión ecológica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo para resolver los dramas del mundo. No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe. Una de las razones por las cuales yo les digo que nuestro Padre celestial me ha cuidado yme ha guiado toda la vida es que, en primer lugar, me dio unos excelentísimos padres que me dieron muy buen ejemplo. Recuerdo que tenía quizás 5 o 6 años cuando me puse a hacer un hoyo en la tierra. A mí me encanta la guanábana, y quería sembrar un árbol de guanábana. Iba como por 6 pulgadas cuando mi madre me vio y preguntó ¿Qué estás haciendo ahí? Yo le dije que estaba haciendo un hoyo para sembrar una semilla de guanábana. Ella me preguntó que por qué lo hacía tan profundo y le contesté que mientras más profundo más fuertes serían las raíces y más grande y más poderoso sería el árbol. Le dije que quería un árbol sólido y fuerte. Me contestó que observara la naturaleza. Me dijo que observara el árbol de guanábana que estaba allí y cómo la guanábana se maduraba, se caía al suelo y de ahí nacía el árbol. No hacía falta sembrar, no hacía falta ni siquiera el hoyo. Y añadió que pusiera la semilla ¼ de pulgada, enterrada en la tierra para que diera suficiente humedad y ya. No necesitaba nada más. Pero lo hermoso de eso era su sentencia “observa cómo ocurre en la naturaleza. Aprende de eso” Y por eso les traje la anécdota del perro, hay tantas cosas en la naturaleza de las que podemos aprender. Mi madre se ocupó en enseñarme muchísimo. El canto del pájaro, del ruiseñor, del turpial, cómo identificar los árboles, veía un árbol y decía “Mira, ese es un árbol de tal cosa”, ya uno lo ve y de mirarlo nada más uno lo identifica. Sabes, como si fuera una persona. Tú ves el árbol y ya sabes de qué es. Y ella me fue enseñando eso a través de toda mi vida. Otra cosa que ella me enseño. Recuerdo que, viviendo en la casa en Mayagüez, era de noche y ella estaba cocinando. Me pidió que buscara algo en la sala. La sala de la casa estaba aparte y totalmente

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