19 hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos Añadían los filósofos post-Auschwitz: algo hemos hecho mal cuando el camino que se inició en Grecia ha terminado en los campos de concentración, en la ideología de la superioridad de la raza, en la aniquilación del pueblo judío. En vez de ser autocríticos y pensar que en los últimos kilómetros de ese camino habíamos equivocado el destino, y los compañeros de camino nos habían confundido, lo que hicieron algunos filósofos fue asociar dos ideas y afirmar, a bombo y platillo, que la concepción tradicional de la verdad nos está llevando de forma natural al fundamentalismo, a la violencia y en definitiva a la barbarie. No se plantea otra relación que está en la base de lo políticamente correcto: haber abandonado la concepción de la verdad, en las ideologías totalitarias, no lleva a esa barbarie. Son las ideologías que no respetan la verdad, la realidad de la persona, la naturaleza de lo humano, las que han enseñado el camino del totalitarismo. El siguiente paso es claro: si sostengo la concepción de la verdad y soy capaz de afirmar que conozco la realidad, si estoy demasiado convencido de que conozco la verdad, tenderé a imponérsela a los demás al considerar que están equivocados y que pueden, sus acciones, traernos consecuencias desastrosas. Por lo tanto, me convertiré en un fundamentalista porque considero que los otros están equivocados, viven en el error. No les respetaré suficientemente y tenderé a imponerles mi visión del mundo. O eso es al menos lo que piensan esos filósofos a los que nos hemos referido antes. ¿Conocen a G. B. Vattimo? Este autor, del que podría hablarles largo y tendido, sobre todo desde la perspectiva de su biografía personal, denomina lo que les acabo de contar “el principio de reducción de la violencia”. Diría algo así como: si la verdad nos ha llevado al dogmatismo, si los dogmas han secuestrado la verdad, si las afirmaciones categóricas se han impuesto como verdad, si todo esto nos lleva al fundamentalismo y a la violencia, en último extremo, en la media en que desarrollamos oficialmente ese proceso, entonces lo que hay que hacer es ir a la causa y suprimirla. Es decir, si consigo debilitar el concepto de verdad, la pretensión de verdad, la noción de verdad, la praxis en la verdad, debilito el dogmatismo, el fundamentalismo, y el origen de no poca violencia personal y social. la verdad en tiempos de turbulencias
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