37 hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos yo soy algo que piensa. Surge así el sujeto, que sería aquella realidad que se autoposee por sí y desde sí. El individuo es un sujeto cerrado, autárquico, carente de mundo que incluso llega al éxtasis de otorgarse a sí mismo su propia autofundación. En efecto, en este modelo antropológico que va emergiendo es el propio sujeto el que se ha dado a sí mismo el fundamento de su existir. En este desarrollo ilustrado de la modernidad, el individuo se comprende como un sujeto constituyente; es decir, no solamente conoce la realidad, sino que el sujeto cartesiano, y fundamentalmente el sujeto kantiano, engendra por sí mismo la propia realidad. De esta manera, el sujeto autofundado, que se “sujeta” a sí mismo, va percibiendo la libertad como autonomía. Este sería el nombre propiamente ilustrado para la libertad. Desde aquí podemos también verificar la segunda característica del individuo: la ausencia de relación. Si la libertad se vive como autonomía, aparece una tendencia en el sujeto moderno a desvincularse de cualquier tipo de relación que pueda hipotecar esa supuesta autonomía. Nace uno de los mitos fundamentales de la Ilustración, que está muy vigente en nuestros días: el mito de la independencia. Queremos ser independientes a toda costa y no caemos en la cuenta de que esto es realmente un mito, ya que el ser humano, desde que nace hasta que muere, es dependiente. Para que se pueda entender esta “desvinculación” que se produce en el individuo es interesante caer en la cuenta de la falta de relevancia que tiene la corporeidad en estas filosofías. Para Descartes, el cuerpo forma parte de eso que llama la res extensa, que no es una dimensión constitutiva del ser humano. Lo definitorio del ser humano es lo que el filósofo francés llama la res cogitans. La corporeidad no entraría a formar parte de la definición de lo humano. Algo parecido sucede con Kant, que tiene un cierto acceso al cuerpo como objeto, pero no al cuerpo propio o al cuerpo vivenciado. Estas afirmaciones son importantes para entender que, sin el cuerpo, no hay relación. El cuerpo es la forma de estar en el mundo. Gracias a nuestra corporeidad nos vinculamos, nos relacionamos y podemos establecer un encuentro con el otro. En el momento en que la filosofía opaca el lugar de la corporeidad dentro del pensamiento, el sujeto se queda volcado sobre sí mismo. Por eso tampoco es extraño que la Ilustración entienda la libertad también como emancipación de todo vínculo. “la verdad os hará libres”: aproximación teológica a la libertad
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