Actas X Católicos y Vida Pública | Hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos

51 hacia la libertad en la verdad: conflictos, identidad y derechos ¿Qué quiere decir que es un término cargado moralmente? Quiere decir que es una palabra en la que resuenan valores, sentimientos, emociones, deberes, razones, principios, determinaciones de lo humano… de índole moral que por mucho que queramos explicitarlos, desbordan cualquier intento de su definición formal o canónica. ¿Quiere esto decir, entonces, que no merece la pena darle vueltas a una posible reconstrucción, o mejor, a una posible resignificación del sentido de la libertad porque nunca daremos con su significado definitivo? ¿Y que por este motivo, es preciso abandonarla como cuestión pregnante del discurso moral, por ejemplo, en todo el entorno de las neurociencias? Todo lo contrario. Precisamente porque no existe un modelo —un modo determinado de ser libre—, porque no hay un concepto canónico, es por lo que tenemos que pensarla una y otra vez, a sabiendas de su inagotable significatividad moral. A la vista de esta penuria cognitiva sobre su contenido, es conveniente atender también a la manera de defenderla. Porque del modo como tratemos de explicitar toda esa carga moral que contiene va a depender nuestra manera de comprender la libertad que tan determinante ha resultado —¿y todavía resulta?— para nuestra manera de ser y de entendernos como seres humanos, dignos de tal nombre. En una situación así, me van a permitir iniciar un primer acercamiento a la cuestión de la libertad, que siempre es también una libertad en cuestión, desde dos sensaciones que van de la perturbación a la perplejidad. de la perturbación La primera se conecta con un sabio texto de Karl Jaspers que habla de perturbación —entendida como inquietud reflexiva— en la que nos ponen términos como libertad: Todas las palabras esconden, a decir verdad, un sentido posible. Pero no todas son conceptos. En realidad, ninguna es exclusivamente concepto, pues para referirse a los conceptos bastan los signos. En las palabras, en los valores y sentimientos que resuenan en ellas, subsiste algo perturbador...1. 1 K. Jaspers, Lo trágico. El lenguaje. Ed. Librería Ágora, Málaga 1995, 127. a favor de una libertad “en condiciones”. una perspectiva ética

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